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El juramento de los funcionarios

Septiembre es la alegría de banderas azul y blanco ondeando al viento, por el nacimiento de la Nación a la vida independiente y demostrando admiración y respeto a los patriotas que lucharon por su libertad. Los desfiles llenan de ilusión a padres, profesores y alumnos, que vistiendo sus mejores galas, marchan festejando a la Patria.

El 1° de junio anterior, los nuevos funcionarios del gobierno tomaron posesión de sus cargos, y con la bandera nacional como testigo, alzaron la mano derecha (algunos, la izquierda) juraron respetar la Constitución y cumplir las leyes de la República, ante la solemne advertencia: "Si cumplís, que la Patria os premie, y si no, que Ella os lo demande".

Y luego de 100 días, la Patria puede demandar a muchos por haber olvidado ese juramento sagrado, infringiendo las leyes e irrespetando la Constitución, burlándose de los ciudadanos que los eligieron confiando en su integridad y honradez. El Presidente Sánchez Cerén ya enterró las alentadoras promesas de su discurso inaugural ofreciendo diálogo, para luego tildar de burros a los empresarios, defendiendo el paquetazo de impuestos y desoyendo las atinadas recomendaciones de profesionales especialistas en temas cruciales para la tan maltrecha economía

Son ofensa a la Patria los montajes de sus diálogos sabatinos con la población, donde solo participan personas afines al gobierno, sin escuchar a los miembros de las comunidades. Y aunque prometió trabajar por los más necesitados, y ha hecho quebrar a quienes elaboraron zapatos y uniformes, suena a burla pedirles "que tengan paciencia: que les vamos a pagar". ¿Cuándo?

Estricta cuenta pedirá la Patria a Sigfrido Reyes por desobedecer leyes que no le convienen como la LAIP, por sus irrespetuosos ataques a la Sala de lo Constitucional, hasta recurrir a la Corte Centroamericana. El derroche demostrado por él y los diputados, es una afrenta para un país donde muchos se acuestan con hambre, pretendiendo aumentar en $3.5 millones su presupuesto para 2015 para continuar con viajes, fiestas y un nuevo edificio legislativo, porque en el actual se sienten hacinados, mientras miles de salvadoreños viven bajo techos miserables.

Vano juramento el de Lorena Peña entorpeciendo el admirable trabajo que intenta realizar el Lic. Ramón Rivas en SECULTURA, al pretender imponer sus asesores, con la intención de convertirlos en el futuro viceministro de Cultura, según denuncia el sindicato de la Secretaría.

La Patria demandará al ministro de Hacienda su irresponsable manejo de las finanzas públicas, y el alejamiento de la inversión extranjera, al afirmar que los bancos extranjeros en el país son invitados que vienen aquí a hacer negocios, y por lo que ganan, deberían absorber los nuevos impuestos, como una especie de pago por operar.

La decisión de desautorizar al ministro de Educación de dialogar con los maestros en temas salariales manifiesta el poco interés de este gobierno por impulsar la educación, capacitando a los docentes y reparando las escuelas, en lugar de engañarles con el señuelo del bachillerato gratis y computadora para cada niño.

Los ciudadanos han castigado ese falso juramento de los funcionarios, calificando con 4 los primeros 100 días de gestión, encuesta que ellos han rechazado calificándola de "acusación mediática". Pero el desánimo popular se nota en la poca presencia de banderas que en otros septiembres adornaban las puertas de las casas y volaban desde las ventanas de los automóviles, como demostración de jubilosa esperanza. A esta Patria triste y decepcionada de los funcionarios que faltaron a su juramento, la saludamos diciéndole con fervor: "Dios te salve, Patria sagrada".

*Columnista de El Diario de Hoy.