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La "izquierda caviar" en América Latina y el traspaso presidencial

El apelativo tiene que ver, sobre todo, con los políticos de izquierda que al llegar a puestos de poder se "vuelven exquisitos", y al igual que los que gustan de la hueva del pez esturión (especie originaria de los lagos y ríos del centro de Asia y del este de Europa), viven y actúan con los lujos propios de la élite económica, por supuesto, a costa de los bienes del Estado.

La catalana Gemma Lienas, en una nota publicada en "El País", dice que la crisis económica ha afectado a los gobiernos de izquierda, pero lo que sobre todo les ha pasado factura es la falta de un discurso claro que los votantes puedan reconocer como de izquierdas. Y no sólo les falta el discurso, dice la también novelista, que debe de responder a unas ideas que ahora mismo resultan borrosas, sino que también son precisos gestos que la gente pueda interpretar en el mismo sentido… de la derecha se esperan ciertos comportamientos, ciertas maneras; de la izquierda, no", agrega Lienas, refiriéndose al término "izquierda caviar", surgido en América Latina y aplicado a cierto tipo de izquierda europea que "debe de empezar a revisarse y a cambiar el modo de hacer política".

El término de la "izquierda caviar" no sólo ha llegado a Europa sino también, como nos lo dice la abogada peruana Maribel Maguiña Mesta, el término caviar en el Perú no es sólo utilizado para señalar a la gente de izquierda, sino además a cualquiera con posiciones democráticas; "no se puede respaldar ningún tema reivindicativo en el país o luchar por la defensa de los derechos humanos… y si por suerte, y con el esfuerzo familiar, estudiaste en una universidad particular o sí trabajas en una ONG, eres tildado de un maldito caviar…".

Tal como lo señala Frank Keskleich Torres, hace un par de décadas el escritor Mario Vargas Llosa, actual Premio Nobel de Literatura, no era tan políticamente correcto como ahora. En su obra autobiográfica, "El pez en el agua", en el capítulo XIV titulado "El intelectual barato", hace una perfecta descripción de lo que, en los tiempos actuales, podríamos definir como un izquierdista "caviar": "menciona que entre los intelectuales progresistas abundaban el bribonzuelo, el sinvergüenza, el impostor y el pícaro… después critica su inconsecuencia al desmentir con sus acciones privadas lo que promovían con tanta convicción en sus escritos y actuaciones políticas…"

Pero bien, el término todavía no ha entrado ni forma parte de la discusión política actual en el país, sin embargo podemos ver al menos dos hechos que, de no rectificar la izquierda, podría ir adquiriendo este mote: uno, la transparencia en el uso de los fondos utilizados por la Directiva (¿o la Presidencia?) de la Asamblea Legislativa, para la compra de regalitos. ¡Nunca se han aclarado los hechos! como tampoco se ha esclarecido la famosa lista de los asesores del Órgano Legislativo. Un segundo ejemplo está relacionado con los 1.4 millones de dólares para el traspaso de la Presidencia de la República, dinero proveniente de los ministerios de Salud, Educación, Seguridad y Defensa y que fue aprobado por mayoría en la Asamblea y justificado ampliamente por los diputados efemelenistas.

Ojo, y no es que piense que no deba realizarse el uno de junio próximo una ceremonia a la altura, digna, festiva, popular, de amplias dimensiones cuando tome la primera magistratura el presidente electo Salvador Sánchez Cerén; pero este acontecimiento, al igual que cuando usted celebra la graduación o el matrimonio de su hijo o hija, el volumen de la fiesta dependerá de su"bolsillo" y la situación financiera nacional no está para lujos. No va usted, lector, a contratar los salones de un hotel cinco estrellas, donde sirvan platos exquisitos, haya orquesta en vivo y por supuesto, invitados los amigos de la novia yel novio a quienes, si viven en el extranjero, les pagará el boleto del avión y su estadía.

Ojo, tampoco puedo argüir que antes, en los gobiernos areneros, además de que se gastaba mucho más no habían cuentas transparentes; precisamente porque antes no se hacían las cosas como deberían ser, de cara a los intereses de la nación y de la población. Ahora bien los actos de traspaso presidenciales han de ser elegantes, pero sobrios, cumpliendo las normas internacionales del protocolo, pero a sabiendas de que hay severas límitaciones económicas. Otra cosa es la trascendencia política que implica la participación de la población, ya sea en los actos públicos, ya sea en todo tipo de actividades festivas de caracter popular, que permitan celebrar el fortalecimiento de la democracia y la inauguración de un nuevo período presidencial con el profesor Sánchez Cerén.

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*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com