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El ISSS no puede eludir su responsabilidad

La adquisición de medicamentos debe ser prevista y ejecutada con la debida planificación, antelación y diligencia que ello amerita.

Atrasos aduanales, problemas con representantes, problemas de importación, retrasos en los embarques, razones ajenas a la voluntad de los proveedores y un largo etcétera, son los motivos por los que casi todos los días y desde hace varios meses, se publican en los principales periódicos de circulación nacional, decenas y decenas de aclaraciones realizadas por los proveedores de medicamentos del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS).

En esas aclaraciones, los proveedores hacen saber a la opinión pública, que los retrasos en la entrega de los medicamentos no son imputables al ISSS, y que por lo tanto desligan a la referida institución de cualquier responsabilidad por el desabastecimiento generado. Mucho podrán decir los proveedores que sin duda incumplen con sus respectivas obligaciones contractuales al no entregar a tiempo, pero por más que publiquen aclaraciones, no lograrán desligar al ISSS y a sus funcionarios, de la responsabilidad que tienen frente a los ciudadanos. Dicho de manera clara, el ISSS y sus funcionarios, sí son responsables.

En nuestro país existe un detallado régimen de contratación pública, en virtud del cual instituciones como el ISSS, están obligadas a planificar con suficiente antelación las necesidades de medicamentos y los procesos que durante un ejercicio deberán llevar a cabo para obtenerlos y luego suministrarlos a la población. 

Sobre todo en materia de salud y tal como lo ha dicho la Sala de lo Constitucional, precisamente por la propia importancia que tiene ese rubro, la adquisición de medicamentos debe ser prevista y ejecutada con la debida planificación, antelación y diligencia que ello amerita. Con la salud no se juega y de ahí que no quepan las improvisaciones.

Claro está que incluso ante una diligente planificación, siempre podrán presentarse problemas y siempre podrán aparecer proveedores irresponsables que adquieren compromisos conociendo de antemano que no podrán cumplir con los mismos. También es cierto que pueden ocurrir verdaderos eventos imprevistos o de caso fortuito o de fuerza mayor y que habrá que lidiar con las consecuencias que ellos generan.

Pero un adecuado proceso de planificación, contratación y seguimiento, jamás va a propiciar que los retrasos en la entrega de medicamentos se conviertan en la regla general, y que todos los días aparezcan los proveedores pidiendo disculpas públicas, asegurando que la institución que les contrata no ha tenido culpa; mucho menos cuando en esas publicaciones se ve desfilar con insólita recurrencia a un importante grupo de proveedores.
 
El ISSS y sus funcionarios son responsables porque es harto evidente que no están cumpliendo con aplicar los correctivos y sanciones pertinentes, que no están elaborando adecuadamente los términos de referencia de las licitaciones, que no están celebrando contratos en condiciones razonables, que no están efectuando un eficiente proceso de selección de sus proveedores, que no están dando seguimiento adecuado a las obligaciones adquiridas por estos y que piensan que con una simple publicación, las obligaciones que les impone la ley desaparecen como por arte de magia.

La posición adoptada es en extremo cómoda. Esto es como que un Hospital privado me diga a mí como paciente que no hay de los medicamentos que necesito para mi tratamiento y por los que estoy pagando importantes cantidades de dinero, pero que no me preocupe porque la culpa no la tiene el Hospital, sino los infames proveedores que siempre tardan en traer el medicamento.
 
Quisiera ver que un Hospital privado se atreva a decirle eso a sus pacientes. Al inminente y justificado reclamo del paciente afectado, se sumarían los señalamientos de otras instituciones públicas que pondrían el grito en el cielo por la afectación a los derechos del afectado paciente. ¿Por qué tiene que ser distinto en el ISSS? 

Ni nos interesa, ni mucho menos nos soluciona nuestros padecimientos médicos, que se gasten miles de dólares en publicaciones aclaratorias. Lo que nos interesa a los cotizantes es que la administración del ISSS sea eficiente y que dentro de esa eficiencia se entienda comprendida la oportuna adquisición de los medicamentos, de forma tal que salvo circunstancias verdaderamente excepcionales – que las hay -  podamos recibir oportunamente el tratamiento que requerimos.

El ISSS debe revisar y reestructurar de inmediato sus procesos de adquisición. Ojalá sus funcionarios entiendan que si los resultados están siendo malos, es porque las cosas se están haciendo mal. Si esto implica que deban sancionarse y hasta inhabilitarse proveedores, que así se haga. Lo importante es que no se desentiendan de la responsabilidad que sin duda le corresponde a la Institución. 
 

*Colaborador de El Diario de Hoy