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Irrealidades de algunos políticos

He escuchado a algunos políticos hablar sobre "convertir la capital en un lugar limpio, ordenado, seguro, multicolor y lleno de luz". Sorprende escuchar un ofrecimiento de esa magnitud en parte por lo complicado y espinoso que resulta llevarlo a cabo, y en parte, porque con los pies sobre la tierra, es casi imposible que se pueda realizar en dos años. Tal vez lo creyera si estuviéramos en Canadá, Taiwan o Singapur, países donde se cumplen las leyes y existe tradición de ser organizados, limpios, ordenados y disciplinados.

El punto es que parte del ofrecimiento anterior lo han intentado los últimos diez alcaldes que ha tenido San Salvador con magros resultados. ¿Cómo poner en cintura a 10,000, quizá 15,000 comerciantes que han invadido las vías peatonales y vehiculares, transformando el centro histórico en un gigantesco mercado de frutas, legumbres, ropa usada y nueva, "cachadas" de una multiplicidad de artículos, zapatos, comida, adornos, muebles y servicios como reparaciones, cortes de pelo, etc.?

Si les construyen mercados se salen a la calle porque aseguran que adentro no se vende nada, si los retiran de un sitio se ubican en otro, si les dan permiso de vender en aceras y plazuelas únicamente para la temporada de Navidad y Año Nuevo, se hacen los locos y se reenganchan para la temporada de útiles escolares de enero y después con la de Semana Santa, si los reordenan a la vuelta de un tiempo se desordenan de nuevo, si hay desalojos se producen grandes trifulcas con lesionados y si van a la mesa a dialogar, quieren negociar el incumplimiento de la ley y es la de nunca acabar.

Es sorprendente que los candidatos ofrezcan seguridad a la habitantes de San Salvador ¿Acaso la Fiscalía General de la República, la Policía Nacional Civil y la Fuerza Armada dependen del alcalde? Al decir de muchos empresarios grandes, medianos y pequeños que han abandonado el centro histórico buscando zonas más seguras, todos los comercios informales y no pocos formales están siendo "renteados" por mafias sea de pandilleros, sea de supuestas organizaciones que alquilan y venden puestos callejeros como si fueran propios. ¿Es posible rescatar a la capital de tanta lacra solamente con ideas nuevas?

Es asfixiante el "marketing electoral", en efecto muchos ofrecimientos huelen a "pajística gruesa" que no publicidad barata dirigida a los incautos. A la postre los capitalinos estamos como los platos de un comedor a media mañana, bien fregados, escurridos, vacíos y boca abajo. Lamentablemente hay que aceptar que los candidatos están ofreciendo más de lo que pueden cumplir.

A la vista está que algunas organizaciones cívico políticas usan y se aprovechan de los más débiles, primero les dan "tortillas con frijoles" y después los amenazan con quitárselos si no votan por ellos, casi en igual forma como sucedía con las levas de desempleados y campesinos durante la Revolución Mexicana de principios del siglo pasado.

Al menos la propaganda gubernamental no es tan descarada como en la administración anterior, aunque sigue el mismo patrón de superficialidad, basta analizarla para constatar que destila más mercadeo que logros concretos medibles. Por ejemplo los alimentos que dan a los escolares, por la cantidad y frecuencia con que los reparten en nada modifican el estado nutricional de los educandos.

*Colaborador de El Diario de Hoy.