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Invertir en cultura

Con nuevo gobierno y estrenando gabinete, todos esperamos un nuevo rumbo para este sufrido país, golpeado por cinco años de desaciertos. No puede postergarse una fuerte inversión en educación y cultura, especialmente en el cuido del medio ambiente, pues no existe progreso sin educación, para poder fomentar el turismo, de lo que mucho se habla, aunque se descuida un aspecto fundamental, que es el manejo de la basura.

Tenemos un país de 21,000 km. que debería ser un jardín, con bellas ciudades, playas y montañas, hoy sumergidas en toneladas de basura. De buses y lujosos vehículos, se tiran en las carreteras los restos de lo que sus pasajeros comieron: latas, cajas, semillas y cáscaras.

En todos los rincones del país, los visitantes dejan su huella sucia, pues tras disfrutar del bello paisaje, lo mancharon con platos desechables, envases y envoltorios, demostrando que a los salvadoreños no nos estorba vivir entre la mugre.

El reciclado ministro de Turismo, que asiste continuamente a encuentros internacionales, parece no sentirse avergonzado de promover un país cubierto de basura. Antes, debía realizar una campaña de limpieza a nivel nacional, y con el apoyo de la empresa privada, escuelas y municipalidades, con vallas publicitarias y spots televisivos, estimulando el manejo adecuado de la basura y colocando depósitos para facilitarlo.

Debe estar apoyado por el Ministerio del Medio Ambiente, cuyo viceministro, un reconocido activista, ha exigido por años el respeto a la ecología, y tiene hoy la oportunidad de recuperar la belleza perdida, comprometiendo a los alcaldes y multando a las empresas que infringen la ley contaminando los ríos, vertiendo en ellos sus desechos, exigiéndoles cumplir con su responsabilidad social. Las gremiales estarían totalmente dispuestas a colaborar, y los resultados serían de gran beneficio para la población en materia de salud y turismo.

Debe también fomentarse la cultura entre los funcionarios del más alto nivel, para no repetir la triste experiencia del reciente acto de toma de posesión, en que los fuertes recursos invertidos, prometían algo que enalteciera al país, pero la falta constante al protocolo, y los abucheos de la chusma coreando viejas consignas partidarias, lo convirtió en un mitin político callejero.

Contribuyó fuertemente a deslucirlo, el discurso del presidente de la Asamblea, muy por debajo de la solemnidad del acto, plagado de errores gramaticales. Las citas históricas poco comprobables de la época colonial, destacar como uno de nuestros grandes gobernantes, a un presidente derrocado antes de cumplir un año de gobierno, ante el desastre de su gestión, ponen de manifiesto la falta de cultura histórica de don Sigfrido. La mención de figuras de izquierda, asesinadas por sus mismos compañeros del Frente que hoy figuran en el gobierno, no ayudan a la reconciliación que promete el presidente Sánchez Cerén.

Educación y cultura son los motores que permiten la movilidad social, para que los pueblos puedan salir de la pobreza. Y en este esfuerzo, juega un papel importante el manejo de la basura, tras la experiencia del ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, quien logró disminuir drásticamente los niveles de violencia y asesinatos en esa ciudad, mediante una agresiva campaña de limpieza, comprobando que la basura genera sentimientos de agresividad en los ciudadanos.

Un promontorio de basura anima a aumentarlo; un edificio con ventanas sucias y rotas, es un reto para romper una más; una casa sucia y desordenada produce sentimientos violentos en sus habitantes. Unámonos todos para iniciar una campaña para limpiar nuestro bello país y pronto veremos los resultados.

*Columnista de El Diario de Hoy.