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La inversión social

El FMLN ha sacrificado al pueblo con nuevos impuestos no para darles mejores servicios sociales sino para empeorarlos con sus desperdicios y sus contrataciones de correligionarios

Los gobiernos del FMLN han expresado muchas veces, y parecen realmente creer, que cualquier sugerencia de que la crisis fiscal demanda una reducción en los gastos fiscales está dirigida, no a estabilizar la ya muy desequilibrada situación fiscal sino a cortar los beneficios sociales que el gobierno ofrece a la ciudadanía. Esto lo dicen a pesar de que desde que los gobiernos del FMLN han llegado al poder la calidad de los servicios sociales del gobierno, que nunca fue muy alta, se ha deteriorado radicalmente.
 
La falta de medicinas, equipo y otros suministros en los hospitales se ha vuelto endémica, al igual que el mal trato en el sistema entero de salud. Similarmente, las escuelas se deterioran tanto en sus instalaciones físicas como en los materiales que tienen y como en la calidad de la educación que imparten. El deterioro de la seguridad es obvia, como lo son la cantidad y profundidad de los hoyos en las calles y carreteras.
 
Los voceros del gobierno tienen dos respuestas a estas observaciones. Una es que no son ciertas. La otra, cuando se ven obligados a reconocer que sí lo son, es que las deficiencias se deben a falta de dinero. Pero el gobierno no sólo ha aumentado varias veces los impuestos sino también ha endeudado enormemente al país, de modo que ha tenido recursos mucho más cuantiosos que los que ha tenido cualquier otro gobierno en la historia del país.
 
Los gastos totales del gobierno en 2015 fueron 5,403.4 millones de dólares, 1,282.6 millones de dólares más que lo que gastó el gobierno del presidente Tony Saca en su último año completo. Pero esa cantidad no es el total de los recursos que el FMLN ha manejado por sobre lo que el gobierno gastaba cuando el FMLN tomó el poder. Esa cantidad es de 5,603.5 millones de dólares, producto de acumular lo adicional sobre 2008 en 2009, más lo adicional sobre 2008 en 2010, etc.
 
El gobierno puede tratar de culpar al pago de las pensiones del sistema antiguo (pre-1998, que es el que generó deuda al gobierno) por su falta de recursos pero este pago representó sólo el 12 por ciento de los recursos adicionales adquiridos por los gobiernos del FMLN. Eso deja 4,925.9 millones para mejorar los servicios sociales del gobierno en los cinco años y medio que han estado en el poder.
 
El hecho que dichos servicios no han mejorado sino que han empeorado significa no solo que los recursos no fueron invertidos en servicios sociales sino que también los recursos que ya se gastaban en ellos en el último año del presidente Saca fueron o extraídos de los servicios sociales o fueron manejados con menor eficiencia. Como no se ve mejoría en nada, y el gobierno ni siquiera tiene estabilidad fiscal, esto sugiere que el desperdicio en el gobierno ha sido mucho mayor que 4,925.9 millones de dólares.
 
Estos son recursos que la ciudadanía tendrá que pagar aunque no hayan servido para nada porque, desgraciadamente, cuando el gobierno firma para conseguir recursos para desperdiciar, firma por todos los ciudadanos, que son los que adquieren el compromiso de pagarlos. Parte de ellos los ha pagado ya con sus impuestos, parte de ellos los pagará con los impuestos que pagará en el futuro.
 
Pero el costo de este desperdicio es mucho mayor en cosas que no se ven. El dinero que se ha usado para aumentar la burocracia ha resultado en grandes aumentos en burocracia, que han dificultado la inversión y la creación de empleo. El mismo efecto han tenido los aumentos de impuestos. Es decir, el FMLN ha sacrificado al pueblo con nuevos impuestos no para darles mejores servicios sociales sino para empeorarlos con sus desperdicios y sus contrataciones de correligionarios.
 
Calcule usted lo que podría haber hecho el gobierno del FMLN si de veras hubiera invertido ese dinero en mejorar el capital humano del país. No habría habido falta de medicinas, ni escuelas destrozadas por la falta de inversión en mantenimiento, ni tendríamos todas las carencias que ahora tenemos.
 

*Máster en Economía,
Northwestern University.
Columnista de El Diario de Hoy