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La inversión de impacto activa el cambio social y ambiental

Se ha concebido, erróneamente, que las posibilidades del sector privado se limitan a actuar de manera filantrópica o que la única razón de existir de las empresas es obtener valor privado

Por décadas ha existido una dicotomía en relación a quién debe resolver los problemas más apremiantes de nuestros países centroamericanos. Por un lado se ha asumido (ingenuamente) que es la responsabilidad del sector público la de atender las necesidades de la población. Por otro, se ha concebido, erróneamente, que las posibilidades del sector privado se limitan a actuar de manera filantrópica o que la única razón de existir de las empresas es obtener valor privado. 

Hoy, cientos de individuos comprometidos y apasionados, emprendedores, innovadores alrededor del mundo están replanteando estos roles unidimensionales de las organizaciones al identificar esquemas eficientes para dar soluciones a problemas que tradicionalmente quedan sin resolver. 

Estos “héroes y heroínas”, de a pie, se denominan emprendedores sociales, quienes mediante un amplio rango de iniciativas y modelos de negocios innovan y ofrecen soluciones innovadoras. Ven oportunidades donde otros solo han visto trabas y problemas.

En Centroamérica, una región que desde una perspectiva tradicional acumula muchos problemas sociales y ambientales: violencia, contaminación, falta de acceso a servicios básicos, desnutrición y niveles educativos paupérrimos, entre otros, representa un campo virgen para la acción y la innovación para esta nueva generación de emprendedores sociales.

El reto es de magnitudes importantes pero tiene la ventaja de llegar acompañado de nuevas fuentes, objetivos y mecanismos de financiamiento. Este nuevo sector que se enfoca en financiar el emprendimiento y la innovación social se conoce como inversión de impacto.

La Red Mundial de Inversiones de Impacto (GIIN, por sus siglas en inglés) define las inversiones de impacto como aquellas que se realizan a empresas, organizaciones y fondos con la intención de generar impacto social y ambiental mientras se logran retornos financieros. De acuerdo con datos de la firma Bain&Co., en 2013, el capital comprometido por fondos de inversión de impacto para América Latina superó los dos billones de dólares. Cinco años antes, en 2008, esta cifra era doce veces más baja con apenas US$160 millones. Expertos aseguran que este sector está apenas en desarrollo ya que trae consigo un amplio abanico de posibilidades que poco a poco están cambiando las reglas de financiamiento.

El pasado noviembre, Alterna, Centro de Innovación Social y Emprendimiento organizó, junto con aliados internacionales líderes en el tema, la primera edición centroamericana del Foro Latinoamericano de Inversión de Impacto (FLII). Durante los últimos cinco años, New Ventures México, ha organizado este foro en México, para actores de todo el continente y ha representado un detonante de conexiones y articulación entre emprendedores, inversionistas, empresas, academia y gobiernos.

Este año, Antigua fue la sede de una edición por y para Centroamérica. El foro reunió a más de 200 actores tanto de la región como expertos e inversionistas de países del continente con la finalidad de activar la conversación, explorar temas y retos a través de más de doce espacios de interacción como paneles, talleres y sesiones de trabajo. Toda la información del foro se encuentra en la página www.inversiondeimpacto-ca.org.

Este fue un espacio de oportunidades para canalizar fondos a nuestra región e impulsar un nuevo estilo de trabajo de las organizaciones públicas y privadas así como de los emprendedores, en beneficio de Centroamérica.

*Director de Alterna.