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¡Inversión o gasto!

Este es un dilema que con frecuencia frena el desarrollo de las empresas. Casi siempre uno o varios miembros de la junta directiva o del equipo gerencial sienten que la empresa necesita mejorar, a veces conscientes sobre alguna área específica y a veces no, pero sí están seguros, que existen posibilidades de mejora que se están desaprovechando. Se reacciona lento, clientes importantes están descontentos y el ambiente de trabajo es mejorable, por ejemplo.

Al mismo tiempo otros miembros de la junta directiva o equipo gerencial, aunque también sienten que se puede mejorar, se conforman con la situación tal como está y se dan por satisfechos con los resultados que la empresa está obteniendo. Los primeros aplican el paradigma positivo de la innovación y el desarrollo: "La empresa puede funcionar mucho mejor y obtener mejores utilidades". Y los otros, aplican el paradigma conservador : "Para qué mover las cosas, es mejor dejarlas como están"... y argumentan: Se gana suficiente, no es momento de invertir, es normal que los clientes reclamen, la gente nunca está contenta y las políticas del gobierno no son las más apropiadas. Los promotores del progreso asumen la mejora como "inversión" necesaria y amortizable en pocos años , y los detractores conformistas, ven la inversión como un gasto y desembolso innecesario sin garantía de retorno, que impactará negativamente los resultados y los beneficios y por estas razones mejor posponerlo y presupuestarlo para más adelante.

Lo cierto es que tanto las motivaciones de valorar lo positivo de la inversión, como las precauciones valorándola como gasto, son sentimientos y así hay que entenderlas y tratarlas para buscar consenso y llegar a un acuerdo razonable y objetivo de mejorar.

Hasta los más sofisticados inversores, corredores de bolsa, promotores de fondos de inversión, empresarios, directores y gerentes son humanos y se orientan al final por sus sentimientos, consecuencia de combinar la información actualizada, la objetividad en su valoración y la intuición.

¿Y por qué hoy este planteamiento? Lo hago pensando en el continuo "ruido" que se dice y se repite sobre las condiciones negativas para la inversión nacional y extranjera y que las políticas gubernamentales más "desayudan" que ayudan a las inversiones y a la creación de empleo.

Cierto o no, este puede ser un reto de la "Iniciativa para la productividad" que acaba de zarpar, descontaminar el ambiente empresarial de los malos augurios y que las decisiones de inversión se desliguen de la política.

*Ingeniero. Columnista de El Diario de Hoy.