Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

¿Inventarán la rueda con semilla criolla?

Mientras Latinoamérica implementa políticas para elevar rendimientos productivos de granos básicos, aquí en nuestro país escuchamos propuestas de las autoridades de volver a cultivar maíz usando semilla criolla, aunque se desplome la productividad. En tanto El Salvador retorna a un cultivo nostálgico, de la época de nuestros abuelitos y antepasados; en Honduras, donde no hay restricciones en la tenencia de tierra, se está produciendo maíz con semilla genéticamente modificada.

Varias organizaciones de pequeños y medianos productores de granos básicos, han denunciado públicamente un nuevo atentado a la producción agrícola nacional, al pretender limitar vía decreto legislativo el acceso a semillas de última generación, con lo cual pronostican una caída en la producción de maíz en un 35%, equivalente a 7 millones de quintales, lo que significa en pérdidas días/hombre 142 millones de dólares.

Y a esto se suma que cada año el clima nos está demostrando cambios severos, más erráticos y adversos. La relación compleja entre cambio ambiental y producción agrícola se está convirtiendo en uno de los temas principales de política pública, con más significancia a nivel mundial. Las proyecciones señalan que el cambio climático modificará tanto la capacidad de producción de la agricultura, como su localización. Sin embargo, es de considerar que una producción agrícola con tecnología acertada puede contribuir a un cambio ambiental favorable.

El uso de semillas certificadas determina factores económicos y agronómicos, que el agricultor toma en cuenta para decidir qué semilla certificada se le dona o compra. Por lo general los paquetes agrícolas hasta hoy se componen de un 60% de semilla nacional y un 40% importada. El agricultor sabe los rendimientos sobresalientes que se obtienen con semillas hibridas, no incluirlo en las decisiones para programas de paquetes agrícolas y privilegiar decretos, va a tener serias consecuencias. Esto se está advirtiendo con tiempo.

Líderes de productores de granos básicos nacionales concluyen que la política de entrega de semilla mejorada es un tema que une al sector productor, los cuales están representados en varias instituciones antagónicas, las que simpatizan con diferentes partidos políticos. A estas organizaciones las une una sola posición, que para ellos es pétrea: Mantener y mejorar este programa de entrega de semilla y fertilizantes, perfeccionando sus métodos. Esta posición de los productores debe ser tomada muy en serio.

Tenemos que estar conscientes que el problema estructural agrícola se llama tenencia de la tierra, y su actual estructura impide optimizar el uso de este valioso y escaso recurso. Otra realidad es que el 71% de los productores ronda los 49 años. Este hallazgo hace prever que de no existir una política de apoyo, los rendimientos y crecimientos de la producción, vistos en años recientes, no serán sostenibles. A esto se suma que el 87% de los productores cultivan 2 manzanas o menos y con este tamaño es difícil generar las economías de escala que requieren las actividades extensivas para ser competitivas. Estas tierras representan el 61% del área cultivada.

Ante el reto de formular nuevas políticas públicas el Gobierno ha expresado reiteradamente "hacer las cosas mejor que antes", sin embargo, ello requiere creatividad para innovar. Las nuevas ideas no son difíciles de atrapar, lo difícil es deshacerse de las viejas, como las que se pretenden incorporar en el Decreto Legislativo 198, con iniciativa del Ejecutivo.

Los resultados de la gestión agrícola son cuantificables. Hasta hoy, la entrega de semilla ha mejorado rendimientos de producción por manzana sembrada, usando semillas de maíz de buena calidad y de alta productividad.

Los que conocen de agricultura, la gente que vive y se faja en producir nuestros alimentos, le preocupa que le den semilla de grano.

*Colaborador de El Diario de Hoy.