Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Intolerable, no se puede tolerar la inseguridad en el país

El presidente electo fue más claro esta semana; matizó y explicó con más detalle lo que había querido decir en Roma, cuando afirmó que la criminalidad no es más que un fenómeno mediático. Señaló que los medios ponen más énfasis en la criminalidad, en los homicidios y menos se publica y se consigna en la televisión, prensa o radio sobre los esfuerzos que hacen las autoridades para enfrentar la delincuencia.

Tres cosas al respecto. La primera, tiene que ver con una anécdota vivida hace unos años, durante una conferencia internacional donde se estudiaba la relación entre instituciones públicas y prensa; un ministro boliviano, no recuerdo su nombre pero sí que presidía la cartera de Educación, exponía que en su ejercicio prometió construir mil escuelas, pero se construyeron novecientas, y el resto, cien, quedaron en el fango de la corrupción o en la ineptitud. Pues bien, dijo el ministro, saben lo que destacaron los medios de comunicación, las cien escuelas no construidas, apenas si mencionaron que se construyó la mayoría de escuelas; por supuesto, los representantes del sector público se pusieron de pie y aplaudieron al tiempo que comentaron que la prensa informa solo acerca de lo negativo, lo malo, y se obvia lo positivo y los esfuerzos que se hacen por resolver los problemas. Idéntica posición a la del presidente electo en nuestro país.

Solamente una par de ideas al respecto: uno, todo funcionario tiene un trabajo que hacer, y debe de hacerlo bien; su meta es hacer la totalidad de las cosas que se le han asignado. La promesa de aquel ministro boliviano era construir mil escuelas, no novecientas, además era su tarea que todo se hiciera no solo con transparencia sino también con eficiencia, utilizando todos los recursos (que por lo general son escasos) al máximo, sin que se queden en los bolsillos de algún corrupto, y, dos, la tarea de la prensa es hacer noticia, y la noticia que en principio busca lo raro, lo curioso, lo fuera de serie, no es que se construyan escuelas, esto debería ser lo normal y cotidiano en un gobierno honesto, honrado, trabajador y visionario, y lo raro debería ser lo corrupto. No podemos pensar que lo raro es que se haga la tarea y lo normal la corrupción.

En nuestro tema, la noticia debería ser el crimen, lo antinatural, lo anormal, el individuo que por celos, envidia, o simplemente por su "mal corazón" decide quitarle la vida a otro ser humano. El esfuerzo por evitar o castigar el crimen debería de ser lo normal.

Segundo punto, sí bien es cierto que el tema de la información de los hechos criminales es complejo, enfrentar la delincuencia, sobre todo con los altos niveles que hay en nuestro país, es todavía más complicado. Dicho esto, la clave, como lo ha reconocido públicamente el nuevo ministro de Justicia, la primera responsabilidad de enfrentar la inseguridad, la criminalidad, la delincuencia, es del Estado y su administrador, el gobierno. Claro que la solución de los problemas pasa por la participación de los diversos sectores de la vida nacional, claro que esto es así, pero no por ello exime al Estado de tomar la batuta para enfrentar la delincuencia. Y, al parecer, y ojalá así sea, que las nuevas autoridades de seguridad generen una dinámica positiva para bajar los altos niveles delincuenciales, el alto número de asesinatos, las extorsiones, cuestión que pasa por políticas claras y definidas, disciplina, consenso y trabajo coordinado, por un lado, entre las diversas instituciones del Estado, incluyendo Justicia y Fiscalía y, por otro, generando un sistema positivo que incluya a todas las instancias de la sociedad, a la población honrada y trabajadora que lo único que quiere es tranquilidad.

Tercer punto, en este contexto, la tarea del comunicador, del periodista y, en general, de los medios de comunicación tiene que ceñirse con mayor disciplina a los principios y a la ética y seguir el debido proceso informativo.

Por razones de espacio solamente me referiré a un detalle de cobertura: todo hecho criminal, cuando se reporta, debe respetar a la víctima y a sus familiares (esto es lo menos que podemos hacer) y además, imprimir precisión en los hechos, sin especulación, sin caer en la trampa del rumor y en el "dicen que", afirmando con gratuidad que todo asesinato tiene como motivación "una riña entre maras, rencillas entre maras o que la víctima era marero" y sí no se sabe la causa del crimen, simplemente hay que decirlo, así de sencillo.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com