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¿Interpretar o contar la realidad? Umberto Eco decide contarla

Recuerdo que cuando era estudiante de comunicación, en los años Setenta del siglo pasado, uno de los autores que se leían y releían en una u otra clase era Umberto Eco; era de rigor estudiar a este autor italiano, ahora con 83 años, que incursionaba en el estructuralismo, muy en boga en la época, en materias relacionados con la lingüística o la semiología (semiología no semiótica que es la vertiente estadounidense más de carácter funcionalista y conductista).

Había que leer verdaderos mamotretos con sus teorías, más bien sus escritos, que en sí mismos tenían títulos poco amigables como "La estructura ausente", "Obra abierta", "Una teoría se semiótica" o "En busca del lenguaje perfecto". Se podrán imaginar las horas que había que dedicarle a la lectura de estas teorías y, lo peor de todo, sin saber si uno había entendido lo que se planteaba, y aún más, si los profesores de la época entendían de qué se trataba.

Y no lo digo en broma ni en burla, sí con ironía, porque el mismo Eco, en 1978, dio un giro y comenzó a escribir una novela, "El nombre de la rosa", que publicó con gran éxito no solo intelectual sino también comercial (incluso hasta se hizo una película muy conocida interpretada por Sean Connery y dirigida por Jean-Jacques Annaud); en la novela, este intelectual italiano, nacido en 1932 y con estudios de literatura y filosofía medieval, se desnuda al mundo y dice: "Ha llegado el momento no de intentar interpretar la realidad sino de contarla…" y desde entonces se dedica a escribir novelas así como a comentar hechos en los periódicos y revistas de renombre internacional.

En pocas palabras, mientras los estudiantes seguían adentrándose en sus teorías, en la mayoría de veces naufragando en un aparato teórico complejo, Eco prefería contar las cosas y hacer novelas; en este contexto, la editorial Lumen lanzará este 9 de abril, una nueva novela, "Número cero", una obra que trata del periodismo, de la información, de la prensa y su permanente tentación de enfrentar o aliarse al poder, aprovecharse del mismo poder de la prensa e información para hacer política, incluso de la más baja como lo es chantajear con información a la clase política, por lo menos eso es lo que cuenta en sendas entrevistas publicadas esta semana en los periódicos españoles, "El País" y "ABC" (trabajos que pueden leerse en los sitios web de ambos periódicos).

Probablemente cuando tenga en mis manos la novela "Número cero", y la lea, podré comentarla en este mismo espacio; mientras tanto trataré un punto que ya adelanté al inicio de esta nota; ahora con "gran naturalidad", dice Eco, "llevo escribiendo críticas del oficio desde los años sesenta, además de tener en el bolsillo el carné de periodista", por lo menos así lo expresa en la entrevista publicada en "El País", el 26 de marzo.

Ciertamente la prensa y el periodismo en su vertiente básica su tarea principal, fundamental si se quiere, es informar y dar a conocer lo que sucede en la realidad, para lo cual es preciso narrar, contar; pero, para narrar y contar, se requiere entender, o por menos, intentar comprender lo que sucede, hilvanar una serie de datos y hechos aislados y juntarlos para que de una u otra manera se entienda lo que sucede en un momento determinado.

Me explico: para hacer prensa y periodismo no basta con exponer los hechos, como si fuera ropa tendida asoleándose, sino que se trata de vincular y tejer una cantidad de hechos y personas que actúan y piensan de muchas maneras, formular una historia que además de ser creíble cuente lo que en realidad sucede. En este sentido, Eco es un periodista nato, no sé si de la realidad cotidiana, pero sí de grandes historias que entretienen, y educan en gran medida porque sus obras están ancladas en hechos históricos, recogidos a través de una minuciosa investigación.

Además, Eco es un comentarista de la realidad, de la cultura de los hechos de masas intervenidos ahora por la particularidad propia de la Internet y las redes sociales; sus sesudos artículos "orientan", "guían" como lo hace todo periodista que escribe, además de noticias, comentarios de opinión.

Una de las cuestiones fundamentales del quehacer periodístico ---y por ello he incursionado en este tema con la excusa de la obra de Eco---, es que la prensa y el periodismo no solamente se quedan en la nota simple y fáctica, de actualidad y novedad sino además, busca contar la realidad para los lectores --las audiencias, como se les llama hoy--, de modo que tengan más y mejores elementos de juicio para entender, interpretar y conocer la realidad. Tarea difícil.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com