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Inseguridad desbordada en El Salvador, ¿el FMLN se habrá percatado?

El problema no es el monto del dinero para combatir la delincuencia, es la inexistencia de adecuados planes y de coordinación entre todos los entes relacionados con la seguridad

El Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, anunció recientemente que se propondría incluir en el programa de refugiados de su país a los ciudadanos que habitan en el triángulo norte de Centroamérica -es decir Guatemala, Honduras y El Salvador- que huyen de la violencia y del acoso de grupos delincuenciales.

Es de reconocer que esta es una buena noticia para cientos de compatriotas que día a día abandonan sus hogares, los que han construido con mucho esfuerzo, producto de las amenazas de grupos de pandillas. En caso que el gobierno estadounidense apruebe esta medida miles de niños, jóvenes y adultos, tendrán una oportunidad de volver a luchar por sus sueños, esos que quedan atrás cuando se deja el país de forma abrupta.

Sin embargo, para el Gobierno del FMLN la propuesta norteamericana debería de ser un llamado más de atención para que corrija sus políticas públicas en los ejes estratégicos para la vida nacional, siento estos salud, educación, economía; pero, especialmente en materia de seguridad; área en la cual el trabajo que se ha hecho ha sido tan desastroso, que tenemos el deshonroso título de ser el país más violento de la región.

Este último punto es crucial, ya que la seguridad es un eje transversal en la vida y un elemento indispensable para el desarrollo de cada nación. Los niños, jóvenes o adultos tenemos que estar seguros que en nuestra casa, escuela, trabajo, parque o en el camino hacia cada uno de estos lugares, estaremos tranquilos y podremos entregarnos con plenitud a desarrollar nuestras actividades.

Sin embargo, ese ideal, en El Salvador, es una utopía. Esa vivencia que tiene cada persona y la desesperanza que reina en el país se refleja en los diferentes sondeos de opinión. La última de ellas, la de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, expresa en una de sus principales conclusiones que casi 7 de cada 10 salvadoreños consideran que la situación general del país ha empeorado con respecto al año anterior.

En esta investigación, hecha a finales del 2015, se revela un aumento en la preocupación del ciudadano por el crecimiento del crimen y la inseguridad, al decir que 82.5% cree que la delincuencia creció con respecto al 2014.
 
Esta percepción negativa ha crecido a pesar de que, en los seis años de gobierno del FMLN, con una millonaria inversión en publicidad se trata de engañar a la población diciendo que la realidad en el país ha mejorado.

Recordemos que hay planes como la tregua –cuya implementación y su “legado” fueron la mayor afrenta de los últimos años para los salvadoreños honrados y trabajadores-, los municipios libres de violencia, la implementación de la Policía Comunitaria, territorios en progreso, entre otras iniciativas que así como se anunciaron, así quedaron en el olvido, sin éxito alguno.

Hoy argumentan que no hay fondos para implementar el Plan El Salvador Seguro, el problema no es el monto del dinero para combatir la delincuencia, es la inexistencia de adecuados planes y de coordinación entre todos los entes relacionados con la seguridad; no existe una hoja de ruta, con indicadores de cumplimiento, que nos lleven tarde o temprano a alcanzar la anhelada paz social.

El problema de la inseguridad se superará cuando el gobierno ponga a todos los entes del Estado a trabajar con ese objetivo. Recuerdo que el FMLN, antes de asumir el gobierno y criticaba los programas estatales, argumentaba que el tema de pandillas había que resolverlo en forma integral y arremetía por la falta de oportunidades para los jóvenes. Hoy, no vemos esa integralidad en la respuesta al problema y las oportunidades no se crean, por eso centenares de salvadoreños se ven obligados a arriesgar sus vidas viajando al extranjero de forma indocumentada.

El Estado tiene el recurso suficiente para convertirse en creador de esas oportunidades ausentes y ejecutar acciones encaminadas a recuperación de espacios públicos en comunidades a través del MOP y FISDL; puede impulsar programas deportivos en los centros poblacionales a través del INDES;  tiene la capacidad de propiciar la creación de iniciativas productivas a través de la capacitación técnica, con instancias como el Ministerio de Educación, INSAFORP y coordinar con CONAMYPE el impulso a nuevos proyectos de microempresarios; se puede hacer tanto, además de reprimir el delito. Pero, en este trabajo, es esencial que se coordine con las municipalidades, los Alcaldes conocen el territorio y los liderazgos locales.

Condición esencial para llegar a buen puerto es la decisión del gobierno, nada se podrá hacer en tanto el profesor Sánchez Cerén no asuma su liderazgo y ponga a todo su equipo –que por el momento sale reprobado en las encuestas- a trabajar en beneficio de los salvadoreños.
 
Espero que el gobierno escuche las recomendaciones, ya que si el problema de la inseguridad se supera, como consecuencia, mejorarán todos los indicadores de nuestro país y El Salvador se encaminará a mejores estadios de desarrollo.
 

*Diputado.