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La iniciativa de Putin

"El régimen de Al Assad ha cometido crímenes contra la humanidad", dijo ayer el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki Moon. "Creo que el informe (de los inspectores de la ONU) dirá de forma aplastante que se ha usado armamento químico, aunque no puedo confirmarlo públicamente hasta que lo haya recibido", agregó desde su sede central en Nueva York.

Es lo que desde hace semanas denunciaron Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, entre otros, con evidencias recabadas de la tecnología satelital, informes de inteligencia, testimonios de personas y reportes de organizaciones no gubernamentales sobre lo sucedido en un suburbio de Damasco la tercera semana de agosto: la utilización de armas químicas en contra de los opositores al régimen, en la guerra civil de ese país.

Rusia, aliada de Al Assad, ha lanzado una iniciativa "de paz" que consiste en la entrega del arsenal de armas químicas para evitar el inminente ataque militar estadounidense apoyado por algunos países aunque sin su incondicional aliado: Gran Bretaña, cuya Cámara de los Comunes votó en contra del uso del músculo militar para castigar a Siria por la masacre perpetrada. En este contexto, escribió un artículo de opinión esta semana el presidente ruso, Vladimir V. Putin, publicado en The New York Times.

Inicia su artículo Putin, ¿recuerdan a Snowden?, diciendo que escribe en un momento de "comunicación insuficiente entre las dos sociedades". Se refiere a las relaciones entre ambos países, enfrentados durante la Guerra Fría pero que antes de ello estuvieron aliados para lograr la derrota de los nazis. De esa derrota surgió la ONU para evitar que pase algún tipo de "devastación" similar a futuro.

Los fundadores de Naciones Unidas, dice, entendieron que las decisiones entre guerra y paz sólo deben ser tomadas por consenso y que con el consentimiento de los Estados Unidos se estableció el veto en la Carta de Naciones Unidas para los estados miembros en carácter permanente. "Nadie quiere que las Naciones Unidas", dice Putin, "corran la misma suerte de la Liga de las Naciones (precursora de la ONU), la cual colapsó por haberle faltado poder real. Esto puede pasar si países influyentes hacen caso omiso de Naciones Unidas y toman acción militar sin la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU".

"Un ataque a Siria", dice Putin, "a pesar de la fuerte oposición de muchos países y de grandes líderes políticos y religiosos, entre ellos el Papa, redundará en más víctimas inocentes y en una escalada que potencialmente puede extender el conflicto más allá de las fronteras sirias. Puede incrementar el terrorismo y amenazarnos a todos. No buscamos proteger a Siria, sino a la legislación internacional". En seguida, cerró con un llamado a la negociación y a la vía diplomática.

Al escuchar la reacción del influyente senador Bob Menéndez, de la jerarquía del Partido Demócrata en el Congreso, comprendí lo difícil que habrá sido para el "establishment" estadounidense que un ex agente de la KGB les formule este tipo de tesis, bien escrita y sustentada por cierto, citando al Papa Francisco y "a muchos países y grandes líderes políticos y religiosos" que se oponen a un ataque militar de los Estados Unidos a Siria.

Buena jugada política de Putin, cuando menos le ganó tiempo a su aliado. Lástima que no se refirió, posiblemente porque ya había enviado su artículo para publicación, a la información de The Wall Street Journal de que Siria está dispersando su arsenal químico, lo cual hace más difícil su control internacional. Tremendo dilema el de Washington.

*Director Editorial

de EL DIARIO DE HOY.