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Información oficialista: poca transparencia, mucha propaganda

Dirán que se trata de ataques a los órganos de comunicación del gobierno, escritos por derechistas que se oponen al cambio; esta es la forma de actuar de los medios oficialistas como Transparencia, que en poco o nada promueven el diálogo<

Tremendo despliegue noticioso dio un día de estos el órgano de propaganda del gobierno sobre una noticia publicada por El Diario de Hoy todo porque, según los propagandistas gubernamentales, se dijo que a la conferencia de prensa únicamente acudieron periodistas de medios públicos; en la nota aclaratoria se decía que hubo más de 400 invitaciones a la conferencia de prensa donde se darían a conocer los “logros” de la oficina de Transparencia.

En todo caso, si hubo tantas invitaciones muestra claramente el derroche de los recursos del Estado, amén de que solo una pequeña parte de ellos asistió a la convocatoria, y no me voy a poner a decir si son pocos o muchos o si la mayoría o la totalidad de estos representaban medios oficiales, gubernamentales, públicos o privados. Lo que sí puedo señalar de manera fehaciente es que este tipo de conferencias no son noticiosas, no son de interés público ni mucho menos ameritan un espacio en la información del día, únicamente se trata de un ejercicio de autopromoción, de autopavonearse, en los que se dan a conocer los “logros” del año. ¡Qué tristeza!

Además --y este es el fondo de esta nota--, existe una clara confusión, por supuesto deliberada, de los medios públicos de “navegar”, con lógica pública, incluso con características de privados para fomentar la libertad de expresión y el diálogo, cuando en realidad son medios de difusión oficial, gubernamental, que únicamente sirven a los intereses propagandísticos del gobierno.

De entrada he de decir que no es malo, no es negativo, no es criticable que el gobierno tenga sus propios medios de difusión, es más, me atrevo a decir que son indispensables para la gestión gubernamental, sean estos gobierno de izquierda, como el efemelenista, o de derecha en los períodos de ARENA; en este sentido, los órganos de gobierno, incluido el llamado Transparencia, son necesarios para los fines del actual gobierno.

Este no es el punto, la cuestión es que no se quiere reconocer de manera clara y contundente que se trata de eso, de medios informativos gubernamentales y, en cuanto tales, su función es informar y difundir propaganda sobre lo que hace el gobierno, e incluso, defender la visión y misión de la izquierda, razón que justifica, sin entenderse como peyorativa, su función propagandística.

Pero no se quiere reconocer que, medios como Transparencia, pertenecen a la burocracia gubernamental, que se caracteriza por informar y plantear el punto de vista del régimen, más no de la población, de los usuarios, de las audiencias, de la sociedad civil, incluso el de los funcionarios del gobierno actual que, como rueda de caballitos, presentan su visión de la gestión actual, a diferencia de lo que hace la BBC de Londres, RTV, la Radio Televisión Española, incluso la radio y la televisión públicas estadounidenses en las que se presenta, no solo lo que hace el gobierno, sino también la información que interesa a la sociedad; estos medios se dirigen al interés público, aunque si bien es cierto que son financiados con fondos del Estado, con los impuestos extraídos a los contribuyentes, su personal, su dinámica no responde al partido gobernante, sino a los intereses de la población.

Hay otro tipo de medios en las sociedades libres, estos son los privados, que se caracterizan por informar, formar opinión, enseñar y entretener, tomando en cuenta el mercado. Tales medios ofrecen información, así como publicidad; son medios con responsabilidad social que necesitan tener ganancias para subsistir, para seguir publicando noticias que interesan a la sociedad y a los diferentes públicos. Estos medios, al igual que los oficiales y los públicos, son necesarios para fortalecer a la sociedad democrática, aunque cada uno de ellos tiene sus propias dinámicas, funciones, principios y fines particulares.

En países donde la democracia y la libertad no se respetan, como en Cuba, China, Corea del Norte o en naciones como Venezuela, Ecuador y Argentina se quiere mancillar la labor de los medios libres e independientes, únicamente existen la prensa, la radio, la televisión e incluso la Internet, controlados por el Estado; solamente hay medios que responden a los intereses del gobierno y de los regímenes de turno.

Acá, en El Salvador, existe la tentación de algunos personeros del gobierno de seguir los lineamientos de Cuba o Venezuela, donde se trata de acallar a los medios independientes y, por supuesto, incapaces de crear y poner en marcha verdaderos medios públicos. Se quieren promover canales como el 10, radios como la Nacional y medios en la web como Transparencia, donde además de informar sobre la gestión gubernamental, se ataca a los opositores que están del lado de la sociedad civil, de aquellos que les “hacen cosquillas”, con sus críticas, al régimen efemelenista.

Algunos de los hoy principales defensores de los medios oficialistas fueron, en el pasado, críticos al gobierno, al sistema, y exigían medios independientes que celosamente develaran las gestiones de derecha; ahora que están en el poder, con la experiencia adquirida por años, se han convertido en verdaderos propagandistas, haciendo uso de los medios para atacar a sus oponentes. ¡Qué triste papel el que desempeñan estos nuevos promotores de la transparencia, supuestos adalides de la gestión gubernamental libre y democrática! ¡Qué pena!

* Editor Jefe de El Diario de Hoy.
ricardo.chacon@eldiariodehoy.com