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¿Infidelidad responsable?

En medio de este inverosímil interminable proceso electoral de casi un mes sin resultados, otra vergüenza internacional, hemos quedado sorprendidos ante dos sonados escándalos de los últimos días. Primero, la marcha blanca "voluntaria/obligada" de hoy que coincide con el Movimiento Unidad Popular 26 de marzo que organiza varias marchas en diferentes países en solidaridad continental y apoyo a Venezuela, y segundo, las declaraciones del abogado del pastor que agredió a su amante.

La marcha ha sido criticada por muchas personas por el impuesto asueto; por hacer perder millones a la economía del país que de alguna manera u otra nos afectará a todos; porque no tiene ningún sentido esperar que una marcha, que ni siquiera ha sido convocada por la sociedad civil, va a solucionar el problema de la violencia y las pandillas van a cesar el embate contra la población; porque empleados públicos han declarado que aunque dicen que es opcional la participación en la marcha, les han advertido que si no van esperen consecuencias; porque es absurdo que algunos de los organizadores y promotores de la marcha "por la vida" están a favor de la legalización del asesinato de bebés en el vientre materno; "por la paz" cuando ellos promueven la división y el odio entre clases; "por la justicia" cuando hay miles de familias esperando justicia ante las injusticias que se viven diariamente: asesinatos de seres queridos, extorsiones, etc.

Las palabras expresadas por el abogado defensor del pastor han sido objeto de chistes interminables en las redes sociales. En su intento de justificar lo injustificable le ha causado más daño que bien. "¿Si existe la infidelidad responsable, también existe la fidelidad irresponsable?" "La infidelidad responsable es como el queso duro blandito".

La abogada Imma Guirola muy acertadamente señaló que no existe ninguna excusa para que un hombre golpee a una mujer. La fuerza de un hombre sirve para proteger a su familia no para cobardemente aprovecharla como arma, usándola contra alguien físicamente más débil. Además Guirola preguntó por qué le están proporcionando una escolta de decenas de policías a este señor y no a las mujeres que son abusadas.

Da tristeza pensar en los inocentes afectados. La persona que comete adulterio traiciona a su cónyuge, a sus hijos, causándoles muchos sufrimientos, pérdida de confianza, seguridad y estabilidad. Traiciona a Dios y a la sociedad dando un pésimo ejemplo. Aunque es verdad que hay matrimonios que han logrado salvar su unión después del arrepentimiento, reconocimiento de su culpa y lucha por reconquistar la confianza de su familia, hay heridas profundas que siempre quedan, que afectan a cada persona de diferente forma y que hacen difícil la convivencia.

Hasta el momento, en el tan comentado caso no se ha escuchado en ningún momento que el susodicho haya pedido perdón, haya expresado que es incorrecto su comportamiento para que, primeramente a su hijo, luego a sus seguidores, les quede claro que ha actuado mal, no solo por la infidelidad sino por golpear a una mujer. En cambio hemos escuchado excusas risibles, arrogancia y menciones de sus contactos con altos funcionarios.

Si queremos que se respete la vida, que logremos paz y justicia, es necesario que los gobernantes, líderes políticos y religiosos definan, protejan, defiendan y promuevan la familia, núcleo de la sociedad, escuela de valores. La familia es la que puede solucionar los problemas sociales, económicos, morales y culturales que atraviesa nuestro país. Cuando la familia está enferma, la sociedad está enferma; cuando está sana, la sociedad está sana.

*Columnista de El Diario de Hoy.