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La inestable situación económica mundial

Los precios del petróleo y los otros productos básicos siguen bajando rápidamente. Mucha gente cree que esto se debe a distintas conspiraciones. Unos creen que es que Estados Unidos ha orquestado la caída para hundir a varios de sus enemigos: Rusia, Irán y Venezuela. Otros creen que es Vladimir Putin, que la ha orquestado para que los precios de las acciones de las empresas rusas caiga, para que él personalmente (en una versión) o el gobierno ruso (en otra versión) las puedan comprar a precios muy bajos y así tener grandes ganancias en el futuro.

Las cantidades de dinero envueltas en la compra y venta de los productos primarios en el mundo entero y las de los productos de las actividades económicas que los usan para su producción son tan grandes que nadie puede afectar los precios por más de unas horas. Para bajar simultáneamente los precios del petróleo, del cobre, del hierro, del maíz, y todos los demás productos primarios, usted tendría que ofrecer a la venta enormes cantidades de petróleo, cobre, hierro, maíz, etc., o hacer que se reduzca la demanda de estos productos también drásticamente, lo cual sólo lo podría hacer prohibiéndole su uso a los que ocupan estos productos (incluyéndolo a usted, que usa gasolina). Ninguna de estas cosas ha pasado. Usted no ha recibido ninguna orden de Putin de echar menos gasolina a su carro, ni de Obama. Ninguna productora de energía ha recibido ninguna orden de que reduzcan la producción para que demande menos petróleo, ni ninguna fábrica de carros para que compre menos acero. Tampoco se ha visto una entrada en los mercados de enormes cantidades de productos primarios.

Lo que está pasando, al igual que en 2007 y principios de 2008 es que la demanda por todos estos productos está bajando de por sí, como consecuencia de una disminución en la actividad económica mundial. En gran parte esta disminución se debe a que Estados Unidos, que por más de una década estaba gastando mucho más de lo que producía, hoy se ha estabilizado y aunque todavía gasta más de lo que produce la diferencia entre producción y compras ya es pequeña. Esa diferencia era la que le daba una gran oportunidad a China y otros países industriales de vender sus exportaciones en Estados Unidos, y las necesidades de materias primas de esos exportadores eran lo que mantenía altos los precios de los productos primarios. Ahora esa diferencia se está haciendo más pequeña. Lo mismo ha pasado en otras economías grandes que estaban gastando demasiado.

Como en 2007 y principios de 2008, la baja demanda de los productos industriales y de los precios de los productos primarios usados para producirlos está causando graves daños en el sistema financiero internacional. Muchos de los clientes de este sistema están teniendo problemas serios para pagar sus obligaciones, tanto los que no están produciendo todo lo que creyeron que iban a producir como los que creían que iban a hacer negocio vendiendo los productos primarios. El valor de las garantías también está cayendo. Si esto se prolonga, en algún momento, alguna institución financiera grande va a tronar, como lo hizo Lehman Brothers en septiembre de 2008, y esto puede llevar a una crisis tan o más seria que la de 2008.

Por supuesto, esto puede no pasar, pero si los mercados siguen bajando no hay manera en la que no vayan a afectar a las instituciones financieras internacionales. Hay muchos platos rotos y alguien tendrá que pagarlos. Usted podrá decir que lo único que tienen que hacer los bancos centrales es imprimir más dinero para que haya más demanda. Hay dos problemas con esto. El primero es que, a menos que comiencen a regalar dinero, los bancos centrales sólo pueden crear más dinero prestándoselo a los bancos o a los gobiernos, y la deuda de éstos ya es demasiado alta. El segundo es que este problema se está dando cuando los bancos centrales siguen creando dinero a manos llenas.

Es muy probable, entonces, que dentro de unos meses veamos una nueva crisis, que puede ser peor que la de 2008.

*Máster en Economía,

Northwestern University.

Columnista de El Diario de Hoy.