Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

La indiosingracia del salvadoreño

Según el diccionario de la Lengua Española, Idiosincrasia "es lo relacionado con el temperamento y carácter de un individuo", así como de los individuos que forman una comunidad, una sociedad o un país. Esto incluso, comprende hasta "el nivel de idiotez y estupidez" que distinga al ser humano.

Un recordado cómico salvadoreño, Aniceto Porsisoca, acuñó el término "indiosingracia" para referirse a lo tontos o ridículos que lucían algunos salvadoreños en determinadas circunstancias de sus vidas.

A punto de finalizar esta maratónica y sucia campaña política y a punto de comenzar otra (la de alcaldes y diputados en el 2015), este calificativo se vuelve extremadamente ilustrativo por lo que puede pasarle a todo el pueblo y a todo el país, por creer en las mentiras.

Hace 5 años cuando terminó la campaña electoral del 2009, lo que la mayoría de la gente tenía en su cabeza, era que el país necesitaba un cambio que los llevaría a una época de abundante trabajo, de respeto, de seguridad y desarrollo para todos. Se dijo que los funcionarios serían personas de mucho mérito y que ya no se daría trabajo a recomendados, familiares, amantes, coyotes y oportunistas del partido; que se crearían empleos para todos los salvadoreños, que se resolverían los problemas en los hospitales y la carencia de medicinas; que se incrementaría la agricultura y que la producción de granos básicos llegaría a tales volúmenes que nos convertiríamos nuevamente en exportadores. Además, se aseguró que habría una policía más efectiva y mejor preparada y que la delincuencia sería controlada y reducida para dar mayor seguridad a la ciudadanía; como si todo esto fuera poco, se estimularía y se atraería la inversión privada para reactivar el crecimiento industrial y comercial del país.

Las clases populares y una buena parte de la clase media, increíblemente creyó y aunque en forma muy apretada, el pueblo le dio la victoria al FMLN y todos se prepararon a iniciar una gran vida, brillante, progresista y segura. Cinco años después estamos viendo y viviendo la terrible realidad.

La "indiosingracia" del salvadoreño fue aprovechada y burlada por los revolucionarios redentores, comunistas, socialistas y oportunistas del FMLN, llevando al país a los niveles más bajos de desarrollo, de inversión, de crecimiento y de producción de toda Latinoamérica, dejándonos además, una deuda de 15 mil millones de dólares y una mayor población en pobreza extrema.

En el colmo del cinismo, en esta campaña proselitista hemos visto cómo el FMLN, el gobierno y ALBA petróleos, están gastando millones de dólares en anunciar todas las "obras y logros del gobierno". Esto es como burlarse de la tragedia que vive día a día el pueblo, diciéndole que no es cierto y que debe sentirse feliz por la misma situación que está viviendo. En medio de esta desventura, el pueblo ha tenido además, que soportar la prepotencia, matonería y amargura de funcionarios, diputados, viceministros, secretarios de la Presidencia, ministros y hasta del propio Presidente de la República en su eterna ofensiva y confrontación con todos los que no lo apoyan o que no piensan como él.

De remate, la ciudad esta bloqueada, desordenada y paralizada por los trabajos de Obras Públicas y del SITRAMSS y mientras todo el pueblo protesta y se desespera más, el FMLN y Alba petróleos siguen repitiendo que estamos mejor que nunca.

Aún así, el FMLN y el gobierno tienen el atrevimiento de pedirle al pueblo "5 años más". Lo más seguro es que en respuesta, todo este pueblo engañado, burlado y castigado sin razón, les negará el voto y la pretensión de continuar. Ya no es posible, humanamente, soportar tantas mentiras y ofrecimientos mágicos del FMLN y de UNIDAD, que al fin y al cabo, son la misma cosa.

En estas elecciones los ciudadanos no pueden actuar cono el "indiosingracia" de ayer y caer otra vez en la trampa de las mentiras del FMLN; es urgente que el pueblo en general saque la verdadera idiosincrasia salvadoreña y demuestre su carácter, dignidad e inteligencia votando para regresar al respeto, a la institucionalidad y a la legalidad de un buen gobierno de derecha.

ARENA, el único partido de derecha y de oposición, tiene una gran oportunidad de ganar y una enorme responsabilidad con el pueblo; por eso debe hablar claro, fuerte y diciendo sólo la verdad. Los salvadoreños necesitan desesperadamente sentirse apoyados, con esperanzas y con una fe renovada.

*Colaborador de El Diario de Hoy.