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Iglesia: una, santa, católica y apostólica

Cuatro pilares sobre los cuales se basa la profesión cristiana.

"Católico" viene del griego katholikós que significa "universal", y la primera referencia que existe de este término es en las cartas de San Ignacio de Antioquía, quien según Juan Crisóstomo, habría sido ordenado por el propio Pedro.

Y es que si nos remontamos a Pedro y Pablo, grandes apóstoles del cristianismo, significa remontarnos a aquella "tierra" donde dejaron grandes huellas y toda una historia; aquella "tierra" donde ahora figuran los "santos lugares" más venerados por los cristianos.

Estos santos lugares no son piedras… por muy preciosas que sean; son la manifestación, las huellas del paso de Dios por este mundo, el eco de las palabras de Dios que ha hablado por medio de los profetas y de los apóstoles, y que, en los últimos tiempos se ha hecho "carne", hombre como nosotros, y que habitó en medio de nosotros... piedras que han escuchado la voz de Jesús.

Así, pues, captar la voz que surge de esas piedras, comprender su mensaje debe ser labor del cristiano.

Por eso mismo y en nombre de todos los cristianos, la visita que arranca este día del papa Francisco a Tierra Santa, es un grito de paz, de esperanza, y de caridad en medio de tanta tensión que se vive a diario.

El motivo principal de este viaje es el quincuagésimo aniversario de la histórica reunión en Jerusalén del papa Pablo VI y el patriarca ortodoxo Atenágoras. Este viaje es tan significativo para el jerarca católico, porque encierra la unión de quienes conformaban la primera Iglesia santa, católica y apostólica en una sola celebración ante el sepulcro de Jesús; además, y exceptuando su presencia en la ya "agendada Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro", esta visita a Tierra Santa es la primera del papa Francisco fuera de Italia, demostrando así su respaldo a los más desprotegidos.

Mañana el papa Francisco celebrará su misa dominical en la Plaza de la Natividad en Belén. Allí es justamente donde inició todo… allí, en ese sagrado lugar, rodeado de asentamientos y campos de refugiados, encerrada tras un muro, teniendo de fondo la Iglesia Ortodoxa de la Natividad con paredes gruesas y hostiles y una puertecilla pequeña sin adornos: allí al fondo inició todo.

Al día siguiente, junto al patriarca Bartolomé de Constantinopla se renovarán estos pilares básicos: "una, santa, católica y apostólica", ante el Santo Sepulcro de Jesús, en Jerusalén.

Qué maravillosa, pues, esta experiencia de unión entre católicos y ortodoxos bajo sus máximos representantes. Experiencia que se está desarrollando en la misma tierra que significó el punto de partida de Pedro y Pablo hacia el mundo.

Actualmente los cristianos en Tierra Santa componen solamente el 2% de la población y aún así luchan por sobrevivir en una situación política inestable y difícil.

La mirada de un cristiano, pues, no debe estar dirigida solamente a Roma, donde muere Pedro, sino también a Tierra Santa, la tierra que vio nacer y morir a Cristo.

Y es ¿qué tiene esta tierra que atrae a todos tan profundamente? Benedicto XVI lo explicaba con palabras llenas de emoción: "¡Cuántos recuerdos, cuántas imágenes, cuánta pasión y qué gran misterio encierra Tierra Santa! Para los cristianos, representa el punto geográfico de la unión de Dios con los hombres, de la eternidad y la historia".

*Colaboradora de El Diario de Hoy.

randa@hasfura.com