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Iatrogenia y las pensiones

El dinero que el gobierno expropie a los cotizantes no se invertirá para acumular recursos para pagar las pensiones sino que irá al Fondo General de la Nación, en donde se usará para pagar gastos de esta administración

Iatrogenia significa, literalmente, “provocado por el médico o sanador”. Entre las causas de iatrogenia se encuentran los efectos colaterales de medicinas individuales o de sus interacciones con otras, la suerte, los errores médicos, negligencia, infecciones causadas por bacterias habitando en los hospitales, malas prácticas y tratamientos innecesarios por ganancia del médico.  La posibilidad de iatrogenia fue reconocida hace muchos siglos, y es la fuente del juramento hipocrático que hacen los médicos, en lo que dice que lo primero es no dañar.  

El término puede aplicarse a muchos otros campos en los cuales la persona o institución que están supuestos a resolver un problema no solo no lo resuelven, sino que además lo complican o crean otros peores.  En estas áreas están incluidos los ingenieros que diseñan y construyen puentes que luego se caen, y gobiernos que diseñan e implementan políticas que causan graves daños a la población.  

El gobierno parece no estar consciente de esta posibilidad en lo que concierne a las reformas que está proponiendo al sistema de pensiones.  Con esta propuesta el gobierno está configurando un caso clásico de iatrogenia en dos dimensiones: dañaría a la población, especialmente a los futuros pensionados, y al gobierno mismo, y lo peor de todo, sin necesidad.
 
El daño a los futuros pensionados es obvio.  Ahora ellos tienen una cuenta individual en donde depositan sus contribuciones para sus propias pensiones, que dependerán del dinero que ellos depositen en ellas y del rendimiento que esas contribuciones produzcan al ser invertidas.  La decisión del pago de esas pensiones no depende de la voluntad de un ministro ni de nadie.  El cotizante individual es el dueño de sus propios fondos.  Ahora el gobierno quiere expropiarles más o menos la mitad de esos ahorros, lo que equivaldría a los ahorros hechos con dos salarios mínimos, y quedarse con más o menos la mitad de las cotizaciones futuras, correspondientes a dos salarios mínimos.  

Como compensación para esta expropiación, el gobierno ofrece una promesa de que, cuando llegue el momento, el Ministerio de Hacienda pagará las pensiones en todo lo que los cotizantes hayan contribuido con dos salarios mínimos.  El comportamiento del gobierno en este tema es una muestra de lo que los cotizantes pueden esperar cuando ese momento llegue.  Esta administración se ha quejado siempre de que no tiene dinero para pagar las pensiones por las cuales el gobierno adquirió cuando existía en el país un sistema como el que el gobierno ahora quiere volver a instalar.  Ha llegado a decir que no tiene dinero para pagar las pensiones.  Por supuesto, a este gobierno no le importa que eso mismo diga una administración futura porque para ese momento todos los funcionarios actuales ya no estarán en el gobierno, y al final de cuentas no es el dinero de ellos sino el de los cotizantes el que se va a derrochar.  

El gobierno también ha mostrado lo que los cotizantes pueden esperar con la manera en la que fuerza a los cotizantes a invertir en bonos del Estado pagándoles una tasa de interés bajísima, mucho más baja que la que les paga a los otros que compran bonos del gobierno.  Finalmente, el dinero que el gobierno expropie a los cotizantes no se invertirá para acumular recursos para pagar las pensiones sino que irá al Fondo General de la Nación, en donde se usará para pagar gastos de esta administración.  Es decir, es claro que el tema es desvalijar ahora a los cotizantes para luego dejar la deuda contraída por estos a que lo paguen los mismos contribuyentes con los impuestos que tendrán que subirse para pagar las pensiones.  

El daño al gobierno también es obvio.  En repetidas encuestas, las tres cuartas partes de los cotizantes del sistema de capitalización han mostrado que entienden lo que el gobierno piensa hacer y han expresado su firme deseo de continuar siendo los dueños de sus propios ahorros para sus pensiones.  Muchos de estos están sindicalizados.  Si el gobierno sigue con este plan, los sindicatos y los trabajadores en general entenderán que a este gobierno y a este partido no les importa causar daño a los trabajadores con tal de tener dinero para gastar a manos llenas.  Es iatrogenia cometida con premeditación y alevosía.
 


*Máster en Economía,
Northwestern University.
Columnista de El Diario de Hoy.