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No hubo agua en agenda de candidatos

Entre la orfandad de temas vitales que hubo en las plataformas políticas de los candidatos presidenciales se halla uno de los más apremiantes, cual es el de la conservación y suministro del agua potable.

En la proximidad del Día Mundial del Agua, el sábado 22, cabe señalar que pese a las advertencias de entidades internacionales sobre la creciente contaminación de los ríos, lagos, embalses y mantos freáticos en el mundo, y más aún, en Latinoamérica, no escuchamos de los candidatos planteamientos sobre una política del agua que impida el acelerado deterioro del recurso.

En el caso de El Salvador, la mayor fuente de agua potable que cada vez necesita de más intenso tratamiento de depuración, es el río Lempa al cual afluye, entre otros, el Acelhuate con su torrente de residuos plúmbicos, de mercurio, y muchos otros componentes tóxicos.

Esto trae a cuento el caso de la histórica ciudad francesa de Vichy, a unos 350 kilómetros al sur de París. Desde tiempos de los romanos, quienes la fundaron, se hizo famosa por las cualidades curativas de sus aguas que brotan de decenas de fuentes termales, ricas en minerales donde millares de personas de todo el mundo acuden a bañarse en los manantiales para curar la artritis, el reumatismo y enfermedades de la piel así como a beber de ellos para sanar de dolencias estomacales y otras.

Vichy se desarrolló y enriqueció gracias al turismo de salud y es ejemplo de lo que un pueblo puede y debe hacer por mantener la pureza de su agua: además de una positiva conciencia ciudadana, existen allí leyes y reglamentos de estricto cumplimiento que contemplan multas y otras penalizaciones para aquellos que contaminen las aguas.

En la primera mitad del siglo pasado El Salvador gozaba también de aguas puras y vivas que se podían ingerir directamente de los pozos, las fuentes y los ríos. La quebrada de Tutunichapa que pasa a un costado del Mercado San Miguelito, estaba poblada de "chimbolos", que las vendedoras de alimentos empleaban para aderezar con "pepescas" los cincos de yuca. Ahora es una corriente muerta, maloliente, envenenada que afecta la salud de los ribereños.

Pero el caso más significativo de agua pura y medicinal en el país era la que Embotelladora Tropical, envasaba bajo el lema de "Agua de Vichy salvadoreña". En una edición del diario "El Amigo del Pueblo", que dirigían el Dr. Rafael Zúniga Idiáquez y don Rubén Membreño, se publicó el 23 de julio de 1935 el anuncio siguiente: "Agua natural de Coatepeque; el Vichy salvadoreño; la mejor agua de mesa, recomendada para corregir el mal funcionamiento intestinal y para todos los desarreglos del estómago". Estas aguas eran extraídas, según decían, del "mero centro del lago". Actualmente distan mucho de ser comparadas con las de Vichy por su cada vez más alto grado de contaminación.

No obstante, hay quienes consideran que todavía es tiempo no sólo de preservar las aguas no contaminadas sino también de recuperar aquellas de alta toxicidad. Hace unos cincuenta años el río Támesis que atraviesa Londres, estaba tan contaminado que se le declaró ecológicamente muerto. Ahora, después de que las industrias colaboran con el tratamiento de sus aguas y otras medidas, la fauna ha vuelto al río: peces, aves y otras especies. En un estudio elaborado por ingenieros ambientales se dice que aún en su condición actual de río muerto, el Ilohuapa, más conocido como Acelhuate, puede ser recuperado. Todavía hay esperanza.

*Periodista.

rolmonte@yahoo.com