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¡Hoy es un día feliz!

Aunque este artículo lo escribí en la fresca madrugada del viernes, para expresar la felicidad que siento, me imaginé y planifiqué lo que haré hoy domingo nueve de marzo.

Me siento feliz, porque a mi edad estoy cuerdo, gozo de buena salud, tengo amigos a los que estimo y me estiman, un entorno familiar satisfactorio, un trabajo gratificante, tengo muy claro lo que quiero para mi familia y para mí, y sobre todo, muchas ilusiones en mi mente que seguiré realizando en el futuro inmediato, a corto, medio y largo plazo en un país democrático, donde podré seguir opinando y reinará la libertad de expresión, de trabajo, de movilidad y desarrollo profesional para los ciudadanos, para mi gente y para mí. ¡Por esto es que me siento hoy muy feliz!

Y hoy es también un día feliz para todos los salvadoreños, porque tenemos la exclusividad como ciudadanos libres, que sólo se goza en las naciones democráticas, de empoderamiento civil, para en paz con nuestra conciencia y proyectando nuestro futuro, ser parte del sistema que decide sobre los gobernantes que queremos, viendo sus rostros y conociendo sus nombres, apellidos y trayectoria.

Para la democracia es también un día feliz, porque nuevamente se pondrán en práctica todos sus procedimientos y sistemas organizativos de seguimiento, de control y de conteo electrónico de los resultados, sobre lo que decidieron los ciudadanos en un momento crucial de su vida, sobre cómo quieren ser gobernados y el rumbo que sienten más segura para El Salvador.

La democracia triunfará hoy, porque además de que se instituyó para toda la vida, es el único sistema político y gubernamental con el que podemos seguir conviviendo, que nos permite no estar de acuerdo con cualquier asunto y decirlo sin temores a ser callado por la fuerza. Hoy se refuerza cada pilar importante de la democracia salvadoreña, para seguir viviendo y conviviendo en paz, aunque no pensemos de igual manera y sigan reinando las libertades de opinión, expresión, educación, trabajo, movilidad nacional e internacional y cambio de ocupación según nuestra conveniencia. Pero también hoy es un día feliz para nuestro país, porque en secreto y sin importar si somos presidentes, gerentes, supervisores o empleados de primera línea en la fabricación de productos o prestación de servicios, en el sector publico o en el privado, nuestra opinión pesará por igual y entre todos definiremos lo que queremos para El Salvador.

Tome usted la iniciativa en su casa, explique las ventajas de la democracia y juntos, incluso con diferencias de opinión, participen en este evento nacional que moviliza a los buenos salvadoreños, para que del presente proyecten su futuro.

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.pedroroque.net