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El hombre, su conciencia y sus generosidades

Esta es la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén que empieza allí con una iglesia, un hospital y un convento hace 960 años, dedicada entonces a asistir a los peregrinos de cualquier fe o raza que visitaban T

Desde su creación, el hombre, siendo imagen y semejanza de Dios, fue proveído de la conciencia, capacidad exclusiva del ser humano entre los seres vivientes, que envuelve la lucidez del discernimiento de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, señalándonos si esas acciones son correctas o incorrectas, buenas o malas. Nace de allí la conciencia moral que se sustenta, a la vez, en los valores morales que dicta la ley natural misma, lo que inclina al individuo a procurar actuar bien y correctamente. Pero aunque exista ausencia de conciencia en muchos como un vacío humano, esto no implica que la conciencia no exista, manifestándose entonces el reconocido “cargo de conciencia”.
Claro, hay individuos que refutan todo valor moral, pero esto inducirá siempre a ese cargo de conciencia, aunque se intente eliminarlo.

Partiendo de esta premisa vemos cómo históricamente la generalidad de la humanidad ha estado movida hacia una de las virtudes por excelencia, la misericordia hacia los semejantes, fundamentalmente a los más necesitados. Es de allí de donde surgen desde tiempos ancestrales instituciones que trabajan desinteresadamente por el bien común y que son un aporte al desarrollo de las naciones primordialmente, en los países pobres. Tales instituciones son constituidas por millares de personas que, mediante su conciencia fiel en valores morales, se unen en un solo propósito humanitario de ayuda. 

Varios ejemplos los tenemos aquí, generalmente nacidos de movimientos basados en las enseñanzas cristianas de amor y piedad, siendo famosa nuestra Iglesia Católica por ser la institución religiosa que más ha esparcido por el mundo, desde hospitales, clínicas, universidades, colegios, asilos y miles de organizaciones benéficas más.

Siendo parte de algunas de ellas, quiero referirme a una de las más antiguas de su clase en este planeta, habiendo sido fundada en 1048 en Jerusalén, operando en nuestra patria desde hace unos 45 años. 

Esta es la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén que empieza allí con una iglesia, un hospital y un convento hace 960 años, estando dedicada entonces a asistir a todos los peregrinos de cualquier fe o raza que visitaban Tierra Santa.

Ésta fue esparciendo sus raíces por el mundo hasta llegar a nuestro amado y necesitado terruño tan urgido de ayuda compasiva, especialmente por las grandes pobrezas y penurias que han agobiado siempre a la generalidad de nuestra población, siendo el día a día de estas grandes mayorías.

Así, “La Orden de Malta de El Salvador”, siguiendo los originales programas, mantiene ocho clínicas asistenciales donde se provee atención médica, odontológica y de fisioterapia (en algunas), a personas de escasos recursos.

Pero para lograr los fondos necesarios para proseguir tan plausible labor hacia nuestros hermanos actualmente, es de primordial importancia, dada la situación de carestía de medicinas y atenciones en nuestros hospitales, que apelemos a la conciencia moral descrita anteriormente y a su generosidad, –que hoy se vuelven patrióticas-, ayudando con su asistencia, pero a la vez disfrutando de una noche placentera en el Hotel Presidente Sheraton, en la elegante Gala que “La Orden de Malta” ofrecerá el miércoles 21 de octubre, a las 7:00 p.m.

En orden de continuar dando salud a los más de 140,000 pacientes que se atienden anualmente, recurrimos a su conciencia moral colaborando esa noche para el sostén de las mismas. 

Construir la esperanza dando solución a los problemas de salud del pueblo es una obra de Dios.
 
* Columnista de El Diario de Hoy.