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La hoja de ruta

Tras la apreciable visita del Presidente de Chile, Sebastián Piñera, salió el partido FMLN a esbozar lo que podría ser su propuesta de campaña. Y es que ante la gradual desintegración del "Socialismo del Siglo XXI", despierta una natural curiosidad saber qué tipo de oferta ofrecerá el partido en el gobierno en la campaña presidencial, ya que con claridad nos han venido diciendo en el pasado que su modelo es Venezuela. "Nosotros como FMLN no vemos como un modelo a seguir al chileno, es neoliberal, privatizador de la educación, de la salud, de los servicios básicos para la población. Como izquierda no lo compartimos", dijo el secretario general del FMLN.

En su lugar, afirmó, "hay modelos que se están ejecutando allí en Sudamérica mucho más humanos, más solidarios y vemos que no hay un rechazo a la propiedad privada sino lo que hay es un equilibrio entre el pueblo y propiedad privada. Así lo vemos en Ecuador, Bolivia, Argentina, en Venezuela". Comenzando por el último país, no es mucho lo que queda de la "revolución bolivariana", sustentada por los petrodólares. El comandante derrochó la más grande bonanza de Venezuela producida por la desmesurada alza de los precios del petróleo y, ahora con la inflación por las nubes, la carestía de productos básicos y los estertores del proyecto, pagan las cuentas los venezolanos.

Siguiendo con los países mencionados, la caída de los precios de los commodities está haciendo añicos la economía argentina y les divide el clientelismo político del clan Kirchner. De Bolivia, ni hablar: la generosidad del comandante le ayudó a Don Evo. Y Correa es el más inteligente del club, no por ello menos autoritario. En realidad el punto del desarrollo no debería ser ideológico, sino de realismo entre lo que funciona y lo que no funciona. Su país, dijo Piñera, está cerca de alcanzar la meta con que soñaron sus antepasados: "Hacer de Chile un país desarrollado, sin pobreza, con mayor igualdad de oportunidades, con mayor justicia social y hacerlo en un contexto de democracia y de paz". Me pregunto, ¿no quisiéramos eso para El Salvador?

El Presidente de Chile dijo que su país tiene 17 millones de habitantes y han logrado crear 800 mil nuevos empleos en su período (lleva 3 años en el gobierno y la economía chilena crece a un 6% anual). "El problema en Chile no es cómo encontrar un trabajo, el problema en Chile hoy día es cómo encontrar un trabajador y eso hace una diferencia muy grande, porque eso da a los trabajadores una mayor dignidad, más libertad, mayores oportunidades". Disculpen que insista pero, ¿tampoco quisiéramos esta generación de empleo acá en El Salvador, que sólo puede dar una economía en pleno crecimiento aún en tiempos de crisis?

Hace década y media en mi segunda visita a Chile con motivo de una "Cumbre de las Américas", transitando por barrios obreros tras la finalización de la reunión y en un intento por evitar el tráfico de Santiago hacia el aeropuerto nos encontramos con un accidente automovilístico recién sucedido. Pocos minutos después aterrizó un helicóptero en plena calle atestada de tráfico y se llevó a los heridos hacia el hospital. Sólo en Estados Unidos, pensé, había visto eso. Este país va rumbo al desarrollo, confirmé en mi mente.

No hay milagros económicos pero sí hay fórmulas sensatas, basadas en la economía de mercado y en la democracia, que en el fondo equivalen a la libertad económica y a la libertad política. Son estas fórmulas las que han seguido las naciones más prósperas del planeta. La hoja de ruta está más que clara.

*Director Editorial de El Diario de Hoy.