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¡Hemos visto al Señor!

Sábado santo es un día de luto, oración y silencio en torno al sepulcro de Cristo. Los cristianos en este día reavivamos la esperanza, de que la muerte de Cristo, no haya sido un engaño ni un fracaso del Maestro. El proceso redentor de Dios terminará en victoria. Si el pueblo judío se alegra en la celebración de su pascua, como memorial de su liberación de la esclavitud que sufrieron en Egipto, los que profesamos la fe cristiana, tenemos un motivo fundamental: La resurrección de Cristo.

Hoy sábado por la noche, en torno a un fuego nuevo, se iniciará una procesión con el Cirio Pascual, símbolo de Cristo resucitado y Luz del mundo. Avanzará en medio de las tinieblas hasta un lugar privilegiado cerca del altar. Se escuchará el pregón pascual que da inicio a la fiesta de la luz. La proclamación de la "Palabra de Dios" irá conduciendo a la comunidad cristiana a una reflexión desde la creación del mundo hasta la nueva creación o resurrección de Cristo. En ella se cumple lo anunciado por Cristo: "Todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí, tenía que cumplirse".

La renovación de las promesas bautismales recordará a los presentes sus compromisos con Cristo y la iglesia. La Eucaristía, que es la más importante de todo el año, estará acompañada de luces y cantos para anunciar que Cristo muerto en una cruz vive para siempre en medio de su comunidad. Se escucharán las palabras del ángel a las mujeres: ¡No está aquí! ¡Ha resucitado! y ellas comunicarán a sus discípulos la gran noticia ¡Hemos visto al Señor!

La vida entera de Cristo adquiere pleno sentido en esta noche pascual. Sin este acontecimiento todo habría sido un fracaso. Su encarnación, signos y prodigios quedarían en nada. A Jesús se le hubiera podido llamar un embaucador o un aventurero. Nuestras creencias no tendrían sentido, nuestros sacrificios y esfuerzos por ser mejores cristianos carecerían de sentido y la iglesia saldría sobrando. Nos llena de alegría saber que las cosas no son así. Vivimos en medio de un mundo lleno de preocupaciones, inseguridades, indiferentismo, y por eso, escuchar la Buena noticia de la Resurrección de Cristo nos llena de alegre esperanza. Fue la noticia que los demás discípulos transmitieron a los dos discípulos que volvían de Emús: "era verdad, ¡ha resucitado el Señor!".Quizá nosotros tengamos necesidad de escuchar las palabras del ángel a las mujeres: "No tengan miedo….no está aquí".

Muy significativas y consoladoras son las palabras de San Pablo a los Corintios: "Y si Cristo no ha resucitado, es vana nuestra predicación, es vana nuestra fe. Y nosotros resultamos ser testigos falsos de Dios, porque testimoniamos contra Dios diciendo que resucitó a Cristo siendo así que no lo resucitó ya que los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es ilusoria, y sus pecados no han sido perdonados y los que murieron como cristianos perecieron para siempre. Si hemos puesto nuestra esperanza en Cristo sólo para esta vida, somos los hombres más dignos de compasión. Ahora bien, Cristo ha resucitado de entre los muertos y resucitó como primer fruto ofrecido a Dios, el primero de los que han muerto" (1 Cor 15, 14-20). Felices Pascuas de Resurrección.

*Sacerdote Salesiano.