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Hemos perdido todos los salvadoreños. Los principios, valores y el respeto no son negociables

Lejos están los días cuando nuestros abuelos hacían negocios con darse la mano. La honorabilidad valía más que cualquier contrato. Los valores y principios no tienen precio

La pérdida de Paco trasciende el dolor de una familia. El Salvador este 30 de enero ha dejado ir a uno de sus ciudadanos más visionarios que nuestra tierra nos ha dado. Hombre de inteligencia privilegiada, enorme humildad, coraje y dignidad indescriptible, estadista de primer mundo, con una visión de futuro y sensibilidad social como muy pocos ha tenido El Salvador.  Gracias a su capacidad, en un período de dos terremotos entre otros, El Salvador no solo sobrevivió sino que progresó. Gracias a Paco se nos llenaba el pecho con orgullo de decir soy salvadoreño. Este artículo no trata de temas económicos o resultados de su gestión, aunque sin duda son los mejores en varias décadas gracias a su  capacidad y a la del gabinete que le acompañó.  Este artículo es sobre Principios, Valores y Respeto que tanto nos hacen falta en este país. 

Me da tristeza la situación que nuestro querido El Salvador está viviendo y el futuro incierto para nuestros niños y adolescentes. Ya no se trata de derechas e izquierdas. Los valores y principios prácticamente se han esfumado en la vida del salvadoreño.  Lejos están los días cuando nuestros abuelos hacían negocios con darse la mano. La honorabilidad valía más que cualquier contrato. Los valores y principios no tienen precio ni son negociables no importan las circunstancias.
 
Paco tuvo la honorabilidad de presentarse y creer en la justicia para hacer frente a acusaciones falsas y fabricadas por la peor clase política que nuestro país ha tenido. Hombres con nada de dignidad y solvencia moral fueron sus principales acusadores. Personas que no conocen lo que es respeto. Sin embargo, tristemente Paco no sólo se enfrentó a sus adversarios políticos que por lo menos la gran mayoría sabemos su procedencia, sino que tuvo que darse cuenta que estaba solo pues su propio partido lo abandonó. Aquellos que parecían ser sus amigos lo traicionaron, simplemente por una equivocada conveniencia política.  No puedo imaginarme el dolor interno que pudo haber sentido pues si a otras personas nos afecta, es inimaginable el dolor y decepción interna que él vivió al ver la traición de docenas de Judas que lo dejaron solo a él y su familia cuando más los necesitaba.  Bien dice el dicho que dichoso el que cuente verdaderos amigos con los dedos de la mano.  Hoy se lamentan y lloran. Ya es muy tarde para hacer pantomimas, gente de derecha e izquierda.  La vida de cualquier ser humano no tiene precio. ¡ En vida, hermano, en vida !

Los principios y valores no se negocian. Estos son para todos los tiempos, sean buenos o difíciles. No se mueven a conveniencia y Paco lo demostró siempre con humildad, respeto y dignidad. Fue un ejemplo hasta su último suspiro y dejo esa herencia a sus hijos y a todos los Salvadoreños.
 
Toda la clase política no importa el color debe reflexionar. Deben entender que se deben a El Salvador y a las nuevas generaciones. Su manera de conducirse y el ejemplo que den es vital para el futuro de nuestro país. Por favor olviden de una vez por todas sus intereses personales y la confrontación. No sigan confundiendo y envenenando a las nuevas generaciones que da tristeza escucharlos y leer sus opiniones cuando en ocasiones no conocen ni del tema en discusión. Defiendan los valores y principios. Sean personas respetuosas, integras, cercanas a Dios,  y de bien para que la historia y sus familiares los recuerde con orgullo, como yo recordare siempre a Paco.
 

*Colaborador de El Diario de Hoy.