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No hay Navidad sin Jesús

Según la leyenda, el Grinch decidió acabar con la Navidad, aunque luego el amor cambió su corazón y se recuperó la fiesta. Pero la triste realidad actual es que la Navidad está casi en vías de extinción, al haberse perdido su verdadero sentido: conmemorar el nacimiento de Cristo. En el Primer Mundo se dice: "Felices fiestas" y no se permite colocar nacimientos en lugares públicos. Ya no existen casas y parques con artísticas representaciones del Belén: de un Niño, que es Dios, envuelto en pañales por su Madre y reclinado en un pesebre, adorado por reyes y pastores, bajo la amorosa vigilancia de José

Decorados con musgo, pellejo y parásitas, con callecitas de arena, diminutas palmeras y un río silencioso de brillante papel. El entusiasmo de chicos y grandes de ver nacimientos, asistir a las posadas para acompañar cantando a José y María, peregrinos, buscando un lugar donde descansar. Y pastorelas con niños traviesos convertidos en angelitos, reyes de barbas postizas, y pastores rodeados de ovejitas de algodón. Y los tradicionales villancicos recordando esa sublime noche de paz.

El consumismo materialista del Siglo XXI ha quitado el sentido cristiano de la Navidad sustituyéndolo por renos y muñecos de nieve. Hasta la simpática figura de San Nicolás, en plazas y redondeles de la capital ha mutado en reptiles y batracios disfrazados con el tradicional atuendo de Santa Claus, gracias a la absurda creatividad de empresas anunciando sus productos con evidente mal gusto, que lejos de despertar sentimientos de amor y paz, causan angustia y ansiedad, ante el ataque publicitario que alimenta el creciente consumismo.

Vivimos momentos difíciles en El Salvador, amenazados por la violencia, la corrupción y los malos políticos. Nuestra única esperanza es mirar al portal de Belén buscando ese mensaje de amor, paz y perdón que nos envía la Sagrada Familia, único modelo para enderezar el rumbo torcido que ha tomado nuestra sociedad. Es la confirmación del mensaje que el Niño Dios quiso traer al mundo, naciendo en el seno de una familia, para enseñarnos la grandeza y la trascendencia de esa institución, que el mundo actual está tratando desesperadamente de aniquilar.

Porque todos los males que nos aquejan, proceden de la falta de familias verdaderamente constituidas. Donde un hombre y una mujer, animados por el amor y la entrega, deciden con entera libertad, iniciar un proyecto grandioso: traer al mundo hijos que educados en un ambiente de fidelidad, respeto y libertad, se convertirán en ciudadanos ejemplares, que el día de mañana serán los constructores de una Patria mejor.

Lamentablemente, el tema de la familia no está en la agenda política de nuestros gobernantes, que no han querido entender que la creciente e imparable amenaza de las maras, inundando de crueldad y sangre nuestros pueblos, es el grito de miles de jóvenes que crecieron sin familia, producto de parejas irresponsables, que encuentran en la pandilla el sustituto perverso de la familia que nunca tuvieron

El próximo 28 de diciembre, conmemoración de los Niños Inocentes, un fuerte grupo de instituciones que luchan por la familia, ha organizado la marcha FAMILIA, SANTUARIO DE LA VIDA, que saldrá a las 2 de la tarde, de la Plaza del Salvador del Mundo, hasta la Plaza Cívica frente a Catedral, para expresar la urgencia de proteger la institución familiar, exigiendo a los diputados ratificar las leyes que la protegen. Es imperativo asistir para expresar unánimemente la necesidad de colocar a la familia en el lugar que merece. Feliz Navidad y que el Niño Jesús bendiga a nuestra tierra.

*Columnista de El Diario de Hoy.