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Hasta la vista “K”

Durante la Asamblea General de la SIP en Charleston, le preguntaron al Premio Nobel, Mario Vargas Llosa, sobre las elecciones en Argentina

Una muy buena noticia para el futuro del Hemisferio fue el virtual empate de la elección presidencial en Argentina. La disyuntiva con que se llegó al día de la votación era si lograría ganar en primera vuelta Daniel Scioli, candidato oficialista apoyado por el kichnerismo, o habría una segunda vuelta con el candidato opositor Mauricio Macri. No sólo van a segunda vuelta sino que ocurrió lo inesperado: de los diez puntos que se decía le llevaba el oficialista al opositor, según las encuestas, la diferencia real fue de dos puntos y medio, justo lo que las casas encuestadoras suelen llamar dentro del  “margen de error”.

A pesar de que el kichnerismo intentará hacer que pierda Macri –dudo logren su cometido--, el resultado ya causa fricción entre Scioli y el grupo de la presidenta. El equipo de campaña habrá intuido que fue un error llevar a los kichneristas Carlos Zannini, como compañero de fórmula, y a Aníbal Fernández, para la provincia de Buenos Aires, mientras que el entorno de la presidenta pensará que Scioli no rindió como candidato. En realidad Scioli no piensa como el grupo “K” que tanto ha polarizado a la Argentina, por lo que este resultado acrecentará las diferencias aun cuando tengan ahora un objetivo común.

A principios de mes, durante la Asamblea General de la SIP en Charleston, le preguntaron al Premio Nobel, Mario Vargas Llosa, sobre las elecciones en Argentina. Apoyó con todo a Macri como la “alternativa real” fuera de la tragedia que sufre esa nación: el peronismo, y, como dijeron algunos de los asistentes, existe una versión peor: el kichnerismo. El laureado escritor peruano dijo que cuando crecía, sus amigos aspiraban ir a estudiar a Buenos Aires, no a Estados Unidos ni a Europa. Eran tiempos, dijo, cuando Argentina tenía una economía de Primer Mundo y en Europa había veinte naciones con economías del Tercero.

En el libro “El regreso del idiota”, sus autores describen el populismo y clientelismo kichnerista en el capítulo “El peronismo estrábico”. Narran cómo Néstor Kichner junto a su esposa Cristina Fernández lograron arrebatarle a Eduardo Duhalde las riendas de la provincia de Buenos Aires, centro neurálgico de esa nación. Destacada participación tuvo en esa campaña de 2005 Cristina Fernández, “atractiva, populista y de armas tomar”. “Sólo el triunfo del empresario Mauricio Macri, el mandamás del Boca Juniors… matizaría ese dominio dos años después al triunfar en la elección para diputado nacional”. Y hoy es el candidato opositor.

La otra gran sorpresa del domingo por la noche fue el gane en la provincia de Buenos Aires –el mayor distrito electoral del país y su centro neurálgico– de María Eugenia Vidal de “Cambiemos”, derrotando al oficialista Anibal Fernández, jefe de gabinete de Cristina Fernández de Kichner. Enormes, imagino, estarán siendo las tensiones en el kichnerismo. Se veía venir que ni ganando Scioli continuarían “cogobernando” los kichneristas, menos tras el resultado electoral del domingo. Con un mayor balance de poderes que habrá, independiente de quien gane, me parece que Argentina ya ganó, tomando en cuenta de dónde viene.

Pero si gana Macri en la segunda vuelta, el Hemisferio entero también ganará, porque el populismo y clientelismo kichnerista, que coadyuvaron políticamente a la desafortunada tendencia que vía petrodólares se extendió por la región en la peor versión de todas, el chavismo, habrá sufrido en las urnas su primera derrota de verdad estratégica. Y que Argentina vuelva a la luz de la razón, léase a la libertad y a la democracia plena, nos repercutirá para bien. 

*Director Editorial de El Diario de Hoy.