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Hambrientos y alocados

La vida, si uno no anda despierto viviendo intensamente y con presencia cada momento, se nos va sin darnos cuenta como agua entre los dedos. Me parece que fue el jueves pasado que publiqué una columna titulada: "Adiós muchachos", que era una especie de reflexión y felicitación a la vez a mi hija por haberse graduado como bachiller.

Ella, Raquel como la llaman todos (yo la sigo llamando Marcelita), y dos de sus amigos y compañeros de colegio, Elmer Perla y Denis Duque, decidieron estudiar la carrera de comunicaciones. Los tres en el "Instituto Especializado de Educación Superior Escuela de Comunicación Mónica Herrera".

Lo menos que podía hacer como padre era apoyar el sueño de mi hija. Pronto me di cuenta, por el ritmo y la forma de las tareas, que la filosofía de "La Mónica" es aprender haciendo, además, claro, de las formas tradicionales. Hubo fines de semana que ni siquiera veía a Raquel porque estaba ocupada con los famosos "Puertos", que son una especie de "trabajos" extra aulas en donde se resuelven casos completos de la "vida real".

Previo a emprender la tarea encomendada: una campaña publicitaria total, marketing para un determinado producto, activaciones de marca, etcétera, me cosía a preguntas. Pero aunque mi trabajo siempre ha estado relacionado con el mundo de las comunicaciones, ella no se confiaba. Llamaba por teléfono a un gran número de personas para contrastar mis respuestas.

En muchas oportunidades Raquel, Elmer y Denis coincidieron en hacer trabajos en equipo, y en los tres noté que seguían sin saberlo el consejo que Steve Jobs diera hace unos años a una clase de graduandos en Stanford: manténganse hambrientos y alocados. Es decir mantenerse siempre hambrientos de descubrir cosas y no someterse a las convenciones, romper esquemas.

Y Raquel es así. Y además con un tendencia perfeccionista en lo que emprende, que agobia al más paciente. Oyendo las discusiones de Raquel con sus compañeros y leyendo algunos de sus trabajos, me di cuenta de lo mucho que ha cambiado el mundo de las comunicaciones y del ocaso y casi muerte de la publicidad tradicional.

Y aunque Sandra, mi esposa, tiene una maestría en dirección de empresas, Raquel nunca nos pidió que hiciéramos algo por ella. Es más, a veces, al menos así sentía yo, nos miraba con un aire de "ustedes están atrasados". Durante la pasada campaña publicitaria de ARENA me hizo ciertas observaciones muy críticas, que ahora visto hacia atrás, pienso que tenía mucha razón. Esas críticas, por cierto, me llevaron a tomar una dramática decisión en mi vida hace unos meses.

Cuando se llegó el día de formar el grupo de trabajo para la tesis, se juntaron esos tres grandes amigos: Raquel, Elmer Perla y Denis Duque. El tema que escogieron me pareció a mí en lo personal extraño. Alejado totalmente a los tradicionales casos de pandillas, prostitutas y migrantes. "Análisis del fenómeno del bullying cibernético como modificador de la conducta en niños de séptimo y noveno grados de educación básica".

De sólo leer el título me quedé mareado. Pero ellos tenían hambre y sed de descubrir cosas que pasan en el mundo de las redes sociales y quería romper esquemas. No emití ninguna opinión. En casa, por regla, tratamos de no influir en las creencias políticas, religiosas de nuestras hijas ni en las carreras que desearon estudiar. El sábado pasado, día de la graduación, me sentí el hombre más feliz del mundo cuando anunciaron que esa tesis fue premiada como la mejor de la promoción 2014 de "La Mónica".

Ahora comienza una nueva etapa. Mis hijas: una ingeniera industrial, otra licenciada en Comunicaciones y la tercera a punto de terminar un Bachelor en Ciencias Políticas, no desean buscar empleo. Piensan que es mejor generarlo. Está, pues, naciendo una nueva empresa con especialidad en comunicaciones con una filosofía de mucha hambre de descubrimiento y de rompimiento de esquemas. "Stay Hungry, Stay Foolish".

Quiero agradecer a Teresita de Chávez, directora general de "La Mónica"; a don Hermann Bruch, a mi amigo Enzo Bianchi, Nicole Paetz, Federico Harrison, Eva Cruz, y a otros excelentes catedráticos por la formación de mi hija como nueva profesional. Juntos comenzamos un nuevo sueño. Gracias también a Fabricio Altamirano y los fundandores por la visión.

* Columnista de El Diario de Hoy.

marvingaleasp@hotmail.com