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Hacia el 2014

n lugar de ver hacia atrás y seguir culpando a gobiernos anteriores, nosotros, los que no vivimos de la política, ni tenemos amistades importantes, ni contratos especiales, ni recibimos subvenciones, ni tarjetas solidarias y sí tenemos que afrontar la dura realidad, de que si no trabajamos duro no salimos adelante y todos los días tenemos que levantarnos con las pilas cargadas, lo que creo tenemos que hacer, es ver hacia el 2014 con entusiasmo y alegría.

Hace años, antes de la Comunidad Europea, escuché en una tertulia en la TV alemana, a un comentarista alemán que conocía bien Italia, opinando sobre la crisis política-gubernamental-laboral italiana en aquellos momentos. Y decía, que los italianos habían aprendido a vivir en paralelo a lo que sucedía en la política. El sector privado iba por su camino y el gobierno por el suyo y si coincidían en algo estaba bien y si no, pues cada uno atendía lo propio. Sonaba algo así: La empresa tiene que incluir en sus costos lo que le cede al gobierno en impuestos, una parte para su buen vivir y otra para invertir en lo que planifique. Los otros componentes del costo, son las materias primas, la producción y los beneficios y de la suma, se calculan los precios de los productos y servicios. El sector privado tiene sus propias políticas de creación de empleo y el gobierno las suyas. Así viven en paz y las incongruencias y falta de acuerdo no se filtran a la sociedad que trabaja, se divierte y vive desinteresada por la política, y a votar, va el 30% de la población ligados en determinadas asuntos del gobierno. Así describió el periodista, que era la situación en aquellos momentos. Y pensando en nuestra realidad, si desde el principio este gobierno y el sector privado hubieran oficializado algo similar, quizás la economía salvadoreña estarían mejor.

Fíjese: De lo bueno que dice el gobierno que ha hecho, nos estamos enterando por anuncios publicitarios y campos pagados, en lugar de por las noticias. Y al escucharlos parecen de otro país, pues no se ve a simple vista. Y ninguna institución reconocida ni los economistas profesionales avalan los números del gobierno y tampoco los editorialistas, nacionales o nacionalizados, que dicen fueron de la izquierda, opinan bien, ni del gobierno, ni de la izquierda y los critican duramente.

Al margen de todos estos líos, lo que yo les propongo es orientarnos hacia el 2014 pensando, qué haremos a nivel profesional y empresarial, para sobrevivir los seis meses de finalización de este gobierno y los seis meses de inicio del siguiente?

Sin pesimismos, porque no soy pesimista, pero sí realista, el 2014 será muy complicado. ¡Mi deseo es que lo reciba con alegría y entusiasmo, y poniéndonos las pilas, lo sobrevivamos con salud!

*Ingeniero.

Columnista de El Diario de Hoy.

www.pedroroque.net