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Hacer para hacer y no para decir

En estos tiempos electorales, en que la presencia de cámaras incentiva más las obras que los resultados, es verdaderamente refrescante ver iniciativas motivadas más por el hacer que por el decir. Concretamente, el proyecto "Pláticas del Pueblo", ingeniado y promovido por el Hub de Global Shapers de San Salvador. Los Global Shapers son grupos de jóvenes líderes de entre 20 y 30 años de edad que, con el apoyo del Foro Económico Mundial, crean redes en ciudades alrededor del mundo. A nivel global pueden contarse ya más de 400 hubs, o redes, y San Salvador tiene la suerte de contar con uno de los hubs más activos y prolíficos.

Es por este nivel de productividad y compromiso que fueron escogidos para participar en la actividad Shaping Davos con otras 40 redes. Shaping Davos es el nombre que se le ha dado al intento en que, por primera vez, apuntando a volverse más democráticos y oír en vez de sólo hablar, el Foro Económico Mundial ha abierto sus paneles a las voces de líderes alrededor del mundo, en atención a la premisa de que las soluciones a los problemas globales muchas veces tienden a salir de acciones y perspectivas locales.

A través del hub de San Salvador muchas voces locales estarán participando en el panel titulado "Shaping Conflict", para aportar perspectivas sobre el estado de una sociedad marcada y dividida por el conflicto, en el que los Acuerdos de Paz son, al día de hoy, más un reto que un logro. Con su proyecto, "Pláticas del Pueblo", los Shapers capitalinos intentan fortalecer las capacidades de diálogo en nuestras comunidades. Han elaborado proyectos piloto tanto en la capital como en otras municipalidades al interior del país, en el que con la ayuda de moderadores, invitan a miembros de diferentes comunidades a que piensen y verbalicen sus posturas sobre temas que incluyen la educación o la construcción de instituciones democráticas. Según diferentes participantes, la dinámica les ha permitido conocer las posturas, parecidas o divergentes, de otros miembros de sus comunidades y algunos concluyen que el ejercicio es válido pues demuestra "que no somos tan distintos".

En un país en que se nos continúa presentando a diario la falsa dicotomía de que hay que escoger un bando, entre izquierdas o derechas, ricos o pobres, empleadores o empleados, es valiosa la construcción de áreas comunes a través del diálogo. La dicotomía es falsa, pues en realidad sólo hay un bando: el de los salvadoreños que queremos construir un mejor futuro para que nuestros proyectos de vida personales sean viables, realizables y posibles.

El diálogo es, al final del día, el primer gran muro de contención para defendernos de violaciones a los derechos humanos y la mejor manera de instrumentalizar la tolerancia y el respeto. Partiendo de que la individualidad lleva consigo diferencias, es el diálogo lo único que permite la construcción de los puentes necesarios para que las diferencias y la diversidad, fortalezcan nuestra democracia en vez de dividirla. ¡Gracias por su entusiasmo y compromiso, Shapers de San Salvador!

* Lic. en Derecho con maestría en Políticas Públicas de Georgetown University.

Columnista de El Diario de Hoy.

@crislopezg