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“Hacer su agosto”

Afortunadamente, todavía se mantiene viva una tradición que es única en el mundo, y es la Bajada, que conmemora la Transfiguración de Nuestro Señor, que sabiendo la proximidad de su dolorosa pasión, quiso mostrar a sus Apóstoles la gloria de su d

La frase “hacer su agosto” ha sido por varias generaciones, parte del vocabulario popular salvadoreño, refiriéndose a las fiestas patronales que se celebran  en este mes, en las que una parte medular la constituyen las diversas ventas populares  en el Campo de la Feria, cuyo fuerte movimiento económico representa  la gran ganancia del año.

Sin embargo,  actualmente resulta  curioso que  nuestras fiestas  le están dando la oportunidad a los vecinos países de hacer  su agosto, con bastante ventaja en cuanto a ingresos económicos derivados del turismo.  Para Guatemala y Honduras, la vacación de los salvadoreños, la más larga en Centroamérica,  es su oportunidad de oro por la cantidad de compatriotas que los visitan.

Por supuesto, que ambos gobiernos han aprovechado con mucha inteligencia este mercado cautivo,  lo que se evidencia en la millonaria publicidad y ofertas hoteleras, gastronómicas, paquetes turísticos de playa, montaña, parques de diversiones  y sitios arqueológicos, de los que pueden hacer gala ambos países.  Desde principios de julio, en nuestros periódicos encontramos folletos y suplementos, de varias páginas, con excelentes fotografías, para entusiasmar a los futuros viajeros.  Ya con anticipación, los anfitriones hacen cuentas galanas de cuántos miles de salvadoreños atravesarán sus fronteras,  prometiendo fuertes medidas de seguridad en sus carreteras.

Nuestro Ministerio de Turismo hace modestos esfuerzos para promover el turismo local, exhortando a  visitar los famosos “pueblos vivos”, donde se pasará “agusto” en agosto. Pero surge el escepticismo al preguntarnos  ¿qué pensará un extranjero, que en un acto de valentía, se atreviera a visitar nuestro suelo, que tiene sus casi 21,000 kilómetros cuadrados cubiertos de basura?

Y es que, sin tomar en consideración la violencia, que es como nuestra marca-país a nivel internacional, pareciera que los salvadoreños nos hemos acostumbrado a vivir entre la basura, que según una muy conocida y probada teoría, es una causa indirecta de la violencia, de la inseguridad y de la delincuencia.

Uno de los puntos fuertes de este gobierno es la publicidad, en la que  gastan millones de dólares, para recordarnos sus grandes logros en materia de salud, educación, contacto con la gente, y hasta promoviendo la homosexualidad, lo que contrasta totalmente con la realidad que a diario vivimos y palpamos.  Pero la más urgente de las campañas, jamás ha merecido la atención del MITUR y del MARN, y que consiste en educar a la población en el manejo de la basura.  En la separación de los desechos orgánicos, de los reciclables, y de la posibilidad de la creación de pequeñas empresas, además de los beneficios para la salud, en cuanto a la protección del medio ambiente, para no contaminar los ríos, lagos y playas.  Eliminando la basura, podremos descubrir la belleza de nuestro territorio y despertaremos el interés por conocerlo y visitarlo.

Afortunadamente, todavía se mantiene viva una tradición que es única en el mundo, y es la Bajada, que conmemora la Transfiguración de Nuestro Señor, que sabiendo la proximidad de su dolorosa pasión, quiso mostrar a sus Apóstoles la gloria de su divinidad.   En la tarde del 5 de agosto se vive un momento único,  se  renueva nuestro Centro Histórico que  reúne  a millares de salvadoreños, que con la vista fija en lo alto  imploran misericordia, mientras  esperan devotamente el momento en que la venerada imagen del Patrono surgirá  con sus brazos extendidos en señal de bendición y de perdón.

Es tiempo de pedir al Divino Salvador del Mundo, que salve a esta tierra que lleva su nombre, hoy regada por tanta sangre inocente, y nos conceda el don de la paz.

*Columnista de El Diario de Hoy.