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Hablemos de austeridad

La palabra austeridad fue un término repetido hasta la saciedad durante el gobierno anterior, insulto y verdadera burla en boca del mandatario, que descaradamente derrochó los bienes del Estado en beneficio propio, como si componerse para siempre hubiera sido el objetivo de su gobierno. No está lejano el día en que la Nación le pida cuentas por haber jurado en vano respetar la Constitución.

Aunque el discurso del Presidente Sánchez Cerén instaba a la moderación en el gasto público ante la angustiosa situación económica, sorprende que de entrada, se encargara a una empresa brasileña un nuevo logo multicolor, que adornará anuncios, papelería, tazas, bolígrafos y artículos promocionales de todas las instituciones del Estado. Aunque se desconocen los costos por cambiar totalmente el logo del gobierno anterior, si hay continuidad en los cambios, una señal de austeridad habría sido mantener el mismo logo, para ahorrarse un gasto innecesario.

El Presidente Sánchez Cerén en su visita reciente al Hospital Rosales, usó el chantaje emocional para pedir a la oposición autorizara más de $1,000 millones que el Ministro de Hacienda necesita, en impuestos y bonos, para seguir con los programas sociales.

Cuesta entender que el Ministro acepte que esta cantidad no se incluyó en el presupuesto por él presentado, y que los diputados autorizaron. Anomalía que de haber ocurrido en una pequeña empresa del país, habría causado la destitución inmediata del contador responsable.

Pero no ha exigido a la Asamblea rechazar el préstamo de $32 millones para construir un nuevo edificio, "porque sus oficinas parecen un chiquero" (sic), según declaró uno de los diputados. De acuerdo a datos presentados en la Posición Institucional de FUSADES "El momento no es idóneo para préstamo para oficinas", el presupuesto de la Asamblea ha crecido 4.7 veces desde 1999 a 2013 (un 368.2 %), pasando de $12.3 millones a $57.5. Únicamente superado por Economía, que presenta un crecimiento de 4.8 veces, por el subsidio al gas.

Y como el FMLN presume de preocuparse por los pobres, las cifras lo desmienten, ya que el presupuesto del MINED en esos años aumentó únicamente 2.6 veces, el de Salud 3.2 veces, y Seguridad, Justicia, Fiscalía y Gobernación, únicamente 2 veces. ¿Por qué Sigfrido Reyes y sus diputados han aumentado su presupuesto 4.7 veces, para darse grandes lujos, sin importarles las necesidades de educación, seguridad y salud? Y todavía el Presidente y el Ministro de Hacienda quieren conmover al pueblo, justificando de manera dramática el aumento de impuestos y los bonos, mientras la Asamblea sigue aprovechándose de los impuestos.

Sigfrido Reyes y ocho de sus compinches recién disfrutaron un segundo viaje a Rusia, cuando del primero realizado, conocemos únicamente una fotografía en que brindaban con abundante vodka, mientras observaban las actividades de la Duma (dos sistemas parlamentarios totalmente opuestos), sin haber presentado informes detallados de gastos y los beneficios que obtendría el país.

Sería conveniente que los titulares de Economía y Hacienda, y los diputados pidieran asesoría a cualquier ama de casa salvadoreña, que a diario se rebusca para vivir de acuerdo al exiguo presupuesto que maneja, pero jamás se le ocurre gastar más de lo que recibe, y tiene un claro sentido de prioridades.

Señores funcionarios, antes que fiestas, licor y regalos para ustedes, es mandatorio destinar más fondos a hospitales y escuelas. Habría que reformar la Constitución para que el presupuesto de la Asamblea no contara sólo con la aprobación de los diputados, sino estuviera sujeto a una segunda fiscalización. Un ejemplo de austeridad que contaría con el aplauso de todos los ciudadanos.

*Columnista de El Diario de Hoy.