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¡Había que callarla!

Sí. Había que callar a Ana Vilma, por haberse atrevido a expresar en alta voz: Que se investigue el aparatoso y poco usual accidente de un Ferrari. Se rumoraba la posible participación del presidente, pero si la sospecha hubiera recaído en cualquier ciudadano de moralidad e instrucción notorias, hubiera demostrado su inocencia amparado en su prestigio de honradez.

Pero la reacción presidencial fue virulenta y exagerada: aseguró no haber manejado jamás un Ferrari; publicaciones en periódicos con testimonio de notario; secretismo y extra confidencialidad hospitalaria; insultos y acusaciones en el programa semanal.

Pretendió así proteger la pureza de una imagen, que no cuidó durante su mandato, denunciando a la diputada de Escobar por difamación y calumnia, pidiendo a la Asamblea retirarle el fuero. ¿Desde cuándo es calumnia pedir a la autoridad la investigación de un hecho?

Y aquí comienza la maniobra traidora de los diputados del Frente y GANA. La comisión nombrada, luego de varias semanas de deliberar y escuchar testimonios de la imputada y sus abogados, acuerda que no hay lugar para quitarle el fuero. El engaño para humillar a Ana Vilma, haciéndola creer que si se disculpa, no procederá desaforarla, es una vil maniobra que ella humildemente acepta para conciliar y terminar con tan penoso asunto.

Ambos partidos demuestran su falsedad, incumpliendo su palabra, cuando en la plenaria siguiente, Sigfrido Reyes completa la venganza, ignorando la recomendación de la comisión, y logra los votos para el desafuero, uno de los más negros y vergonzosos atentados contra la democracia y la libertad.

¿Por qué les estorba Ana Vilma? Ha sido la primera mujer vicepresidente de la República, cargo que desempeñó con la elegancia y eficiencia que le caracteriza, impulsando PROESA a niveles que luego fueron destruidos por el gobierno siguiente. La diputada más votada en la Asamblea, cuya voz valiente ha denunciado la corrupción, sin importarle los peligros a que se exponía. Su excelente trayectoria le auguraba una brillante carrera política para beneficio de El Salvador. Y por razones de machismo y revanchismo, había que callarla para evitar que mantuviera su curul en la Asamblea. Operación realizada al más puro estilo soviético, tan de moda en Cuba y Venezuela: callar a la oposición, como han hecho con María Corina Machado.

Los fariseos acusadores alegan defender la verdad y el honor, sentando un precedente para que los funcionarios no falten al respeto a la autoridad. Acusadores que han hecho de la mentira, una costumbre iniciada por Funes sobre los $3 millones, y usando sus programas sabatinos para insultar, mentir y calumniar, dañando la reputación de personas de trayectoria intachable.

¿Y quiénes la condenaron? Un diputado con historial de golpear mujeres y premiado con sueldos para él y su suplente; otro que estando ebrio, atropelló a una mujer policía; varios sospechosos de narcotráfico; el presidente Reyes que desobedece la LAIP para esconder gastos sospechosos, arremete contra la Sala de lo Constitucional, recurre ilegítimamente a la CCJ. ¡Todos funcionarios ejemplares!

Esta nómina ha desaforado a Ana Vilma para defender a un presidente que no tuvo reparo en valerse de su cargo, irrespetando la dignidad del mismo, y que tras entregar la banda presidencial, corrió apresuradamente a juramentarse al PARLACEN, en una irregular ceremonia, para ampararse en el fuero, y esconder muchas acciones, reprochables por ilegales, que hoy están saliendo a la luz. Pero como la justicia al final triunfa, y Dios tarda, pero no olvida, Ana Vilma verá reforzada su imagen de mujer valiente y funcionaria ejemplar, para vergüenza de sus enemigos. ¡Adelante, Ana Vilma!.

*Columnista de El Diario de Hoy.