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¡Gracias, Ana Vilma!

Pudimos contemplar, en vivo, el atropello del anunciado e inevitable despojo del fuero que Ana Vilma de Escobar tenía como diputada de la Asamblea Legislativa, cargo al que llegó como la más votada en las elecciones de 2012.

Despojo anunciado, porque diputados "bloquistas" habían adelantado criterio, incluso dentro de la comisión establecida para estudiar el caso. A pesar de los pesares, dicha comisión emitió su veredicto determinando que no había lugar al desafuero solicitado por el expresidente Funes.

Despojo inevitable porque, para desgracia de nosotros, los salvadoreños, en las plenarias de la Asamblea no se toman decisiones ni se vota buscando el bien común, apegados a las leyes y a la justicia; se vota por "aritmética", aunque muchos diputados no sepan ni siquiera sumar.

Sin embargo, este desafortunado hecho nos deja lecciones valiosísimas, por las que debemos agradecer a Ana Vilma. Veamos algunas:

Ella, tragándose su ego, humildemente pidió disculpas a Mauricio Funes por el agravio que sus palabras pudieron causar a su persona, a su familia y a su partido, el FMLN. Ana Vilma puso por encima de sí misma el bien común, el mejorar el enrarecido ambiente de la Asamblea, el evitar las consecuencias que su desafuero pudiera acarrear para nuestro país. Ojo: no se disculpó por lo dicho, sino por el agravio que eso pudo causar. Es decir: la FGR, que recibió de ella la solicitud formal para que un hecho tan grave como el que originó todo este proceso se investigue, tiene en sus manos el aclararnos las dudas (recalco: dudas) que ella y todos tenemos.

Otra lección: el "acusador" salió disparado buscando un nuevo fuero, violando un mandato tajante y claro de nuestra Sala de lo Constitucional. ¿Cómo puede dársele cabida a la denuncia de alguien que infringe groseramente nuestras leyes? Quienes no entendemos de leguleyadas pero sí de ética y de lógica, consideramos que eso es inaudito.

Otra: el FMLN, en voz de Medardo González, anunció que, si Ana Vilma se disculpaba, ellos no votarían por desaforarla. Igual prometieron apoyar las reformas a la Constitución en artículos que benefician la familia natural, y se echaron para atrás. O el compromiso para nuestra sanidad fiscal, o tantas otras promesas, incumplidas grotescamente. ¡Por Dios, conozcámosles de una vez! ¡Que no nos engañen más!

Una más: la forma en que se llevó a cabo la plenaria, en la que muchos diputados señalaron que se estaba violando el debido proceso o defendieron a Ana Vilma y fueron olímpicamente censurados por el diputado presidente, que sin pudor alguno les silenció el micrófono.

Y sigamos: en el proceso judicial que se abrirá ¡finalmente!, conoceremos la verdad de lo acontecido con el famosísimo Ferrari. Las consecuencias de esa investigación podrían involucrar gravemente a personas e instituciones que entonces se creyeron por encima de la ley. Ahora es cuando encontrar la verdad; eso es un paso imprescindible para nuestro Estado de Derecho.

Y, para finalizar: la dignidad, aplomo, valentía, patriotismo y espíritu de lucha con que Ana Vilma está afrontando tantas embestidas en su contra. Es claro que quieren quitarla del camino (lo mismo tratarán con Roberto d'Aubuisson). Pero los ciudadanos tenemos ojos para ver, oídos para oír y cerebro para darnos cuenta.

Estamos contigo, Ana Vilma, no vamos a dejarte sola. Gracias por las lecciones que, por ti, estamos aprendiendo.

*Columnista de El Diario de Hoy.