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Un gobierno sin rumbo que ha abandonado a los salvadoreños

Termina un nuevo año de gestión de gobierno del FMLN. Son seis años, en los que la izquierda ha dirigido los destinos del país y, en los cuales, no ha habido más que retrocesos en los diferentes ámbitos de la vida nacional.

Los informes de instituciones como FUSADES, Cámara de Comercio, señalan las deficiencias del gobierno en diferentes áreas estratégicas para el desarrollo del país como educación, salud, seguridad, incluso en la generación de los consensos necesarios para sacar adelante a El Salvador.

La respuesta a estos diferentes informes, tanto por parte del gobierno, como por sus sectores aliados, es desestimarlos y escudarse en una visión ideológica o político partidaria para afirmar que esa realidad que se refleja en los documentos no existe por ser parcializada.

Sin embargo, la mala valoración que se hace de este gobierno no parte de su servidor o de su partido, surge de escuchar a los salvadoreños, compartir sus preocupaciones, y es en ese sentido que aparecen valoraciones como la de la encuestadora CID Gallup afirmando que "por primera vez en la historia se hace una pésima evaluación" al referirse a la valoración que han hecho los ciudadanos del año de gestión del presidente Sánchez Cerén. 

Considero que uno de los principales problemas que tiene el gobierno, es que vive inmerso en una burbuja que comenzó a construir hace seis años, y en esa burbuja no entra el verdadero salvadoreño, a lo que sumamos que los funcionarios tampoco salen a la calle, por lo que su consigna de "gobernar con la gente" no pasa de ser eso, una consigna de campaña. 

Los ciudadanos saben que hay un enorme déficit entre la oferta electoral que el FMLN ha hecho y el cumplimiento de la oferta. Quizá una de las más obvias es en el tema de seguridad, el cual es un área clave para convertir a El Salvador en un país atractivo para la inversión, que permita en su momento generar mejores oportunidades de desarrollo para los salvadoreños.

Las cifras frías hablan de 21 mil 962 asesinatos en estos seis años de administración de izquierda, hay jornadas en las que se supera la pérdida de 30 vidas por la violencia; reos en prisión, pero con acceso a celulares y televisores; estudiantes que se ven obligados a dejar sus centros escolares por una cuestión de territorialidad establecida por las pandillas, señal de que el Estado poco a poco va perdiendo su control; el cierre de pequeños negocios víctimas de la extorsión y el cobro de la renta por parte de las organizaciones delictivas, y así podríamos continuar describiendo esta realidad.

La falta de claridad en este rubro es obvia cuando se conforma el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana y Convivencia con representantes de diferentes sectores, pero se deja por fuera a los alcaldes, la primera instancia de gobierno que conoce el territorio y tiene el contacto con los líderes comunitarios, empresas, iglesias, con los que se puede formar alianza y trabajar todos juntos en la construcción de una sociedad más armónica.

A esto debemos agregar la problemática educativa en la que tenemos una reducción en la matrícula escolar --317,852 alumnos entre 2010 y 2014--, el cierre de 144 escuelas, y aunque el gobierno se ufana del programa de entrega de útiles y uniformes, de qué sirve eso si los centros educativos no brindan la formación que se desea porque la infraestructura no es la adecuada, los docentes no están suficientemente motivados, los estudiantes de instituciones públicas reprobados en la PAES y no podemos ignorar tampoco el efecto de la seguridad, cuando se conocen casos como el de Metapán, donde las pandillas han amenazado a cuatro centros escolares, además de reportarse unos 600 mil salvadoreños en edad escolar sin estudios.

Y qué podemos decir del área de salud, la cual ha sido noticia estas últimas semanas con los problemas en el Bloom por la suspensión de cirugías, debido a los desperfectos en el sistema de aire acondicionado de los quirófanos; los ascensores arruinados en el Rosales; la falta de lavadoras en el Hospital Nacional de la Mujer; sin olvidar la falta de medicinas e insumos en los centros asistenciales.

Todo esto se vive a pesar que los gobiernos del FMLN, producto de la aritmética legislativa, han sido los que más ingresos han tenido a partir de préstamos --5.540 millones de dólares--, vivimos un endeudamiento galopante que, tarde o temprano, nos comenzará a golpear; pero esta es la única salida que encuentran porque no tienen la capacidad de generar confianza, algo básico para atraer la inversión, que permite haya nuevas fuentes de trabajo, generación de riqueza, y a partir de ahí mejores ingresos fiscales.

No encuentro elementos positivos dentro de este primer año de gestión del profesor Sánchez Cerén, pero qué se puede esperar de un gobernante que tiene un discurso que varía dependiendo del auditorio que tenga; en Venezuela, habla de que ese país sumido en una profunda crisis por el régimen chavista es su faro; en las marchas del 1o. de mayo, arremete contra la Sala de lo Constitucional y, en Estados Unidos extiende la mano para solicitar ayuda; en definitiva deja mucho qué desear en los niveles de concertación. 

Sin embargo, nuestra esperanza está puesta en el salvadoreño honrado y trabajador, ese que jornada tras jornada sale a desafiar las adversidades para alcanzar sus sueños; ese compatriota con el que trabajamos y seguiremos trabajando de la mano para sacar adelante al país.

*Diputado.