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La generación que dijo basta

En El Salvador las cosas no van bien. La economía salvadoreña creció apenas un 1.68 % en 2013. En los últimos 8 años hemos sido el país con menos crecimiento del PIB en Centroamérica. Somos también el país más endeudado del Istmo, con cerca del 60 % del PIB comprometido para el pago de deuda. La policía reportó casi 4,000 homicidios en 2014, lo que equivale a un 36 % más que lo registrado en 2013. En lo que va de 2015 han muerto nueve agentes policiales. Por si esto fuera "poco", en El Salvador uno de cada cinco niños padece de desnutrición crónica y la nota promedio que obtuvieron los estudiantes de bachillerato en la Paes fue apenas 5.2 en 2014. La lista sigue…

Ante este panorama, yo no quiero hablar de cambiar "el rumbo del país" atacando banderas, pues no creo que la solución sea seguir bailando en el péndulo: unos períodos a la derecha y otros períodos a la izquierda. Muchos de nuestros problemas no son atribuibles solo a los gobernantes actuales sino también a gobiernos anteriores y la mayoría de estos problemas tienen sus raíces en las profundas heridas que nos dejó nuestra guerra civil, las cuales como país aún no hemos sabido sanar.

Con los Acuerdos de Paz no solucionamos la crisis que atravesaba el país desde la época de los 80 sino que lo que hicimos fue establecer nuevas reglas para buscar una solución. Cambiamos las armas, las balas, el enfrentamiento frontal de un bando contra el otro por el diálogo, la concertación, por una forma civilizada de resolver nuestras diferencias. Sustituimos el campo de batalla de las montañas por el de las urnas y con ello trasladamos la capacidad de resolver las discordancias más relevantes por vía de los órganos del Estado, a través de los mecanismos legalmente constituidos. Como nación, firmamos un acuerdo, hicimos un pacto, de vivir en paz.

Los ciudadanos no hemos delegado completamente en el Estado la solución de los problemas, pues aún recae en nosotros la responsabilidad moral de luchar por nuestro país y sacarlo adelante a través de un férreo compromiso personal. Sin embargo, en cuanto a la responsabilidad legal, los únicos deberes políticos que la Constitución nos manda a los ciudadanos son: 1) Ejercer el sufragio 2) Cumplir y velar por que se cumpla la Constitución de la República, y, 3) Servir al Estado de conformidad con la ley.

El próximo domingo, estamos llamados a cumplir con el primero de estos deberes para elegir a los diputados de la Asamblea Legislativa y del Parlamento Centroamericano y a los alcaldes de los gobiernos municipales. Para la elección de diputados tendremos, por primera vez, la oportunidad de elegir candidatos de distintos partidos políticos y además seremos nosotros quienes establezcamos la prelación de preferencias de los candidatos. Nunca antes en la historia, la manera de votar se había acercado tanto al ideal de la democracia, que es representar la verdadera voluntad del pueblo.

Los motivo a que el domingo cumplamos con nuestro deber y ejerzamos nuestro derecho a votar. Los invito además a votar por cara y si quieren también a votar cruzado. Votemos por los competentes. Seamos la generación que dijo ¡basta! y que decidió elegir una nueva clase política para juntos resolver los problemas de esta país. Hagamos prevalecer la voluntad popular y con nuestro voto silencioso reafirmemos a gritos que "el poder público emana del pueblo".

*Abogado y Notario. @nanirivas