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El fútbol y la Selecta se tratan de forma primitiva en el país

La Selecta salvadoreña tiene un nuevo entrenador; no sabemos si con este técnico el equipo logrará enfrentarse con dignidad a México, Canadá y Honduras, lo que sí sabemos es que no hay un proceso serio y ordenado

El tema de la Selecta interesa a muchos salvadoreños; a pesar de los altibajos de la selección nacional, se le quiere y arranca pasiones a propios y extraños. En el extranjero, principalmente en las ciudades estadounidenses donde residen miles de salvadoreños, la Selecta mueve los corazones de muchos compatriotas que nunca olvidan su terruño y, cuando el equipo juega, sin importar si gana o pierda, se movilizan, incluso de lugares lejanos y pagan un boleto “caro” para ver jugar a la “azul y blanco”.

Por eso, y por otras muchas razones de carácter ético, dolió mucho e indignó a toda una nación, que hubo jugadores que “vendieron” partidos, sin importarles el país, la afición, su propio orgullo de ser salvadoreños, incluso el respetarse como jugadores o como personas.

Aunque el recuerdo de este hecho quedó en la conciencia colectiva, pero ahora con el paso del tiempo ya nadie habla de ello, incluso hace unas semanas, hubo un movimiento que intentaba llamar de nuevo a uno de los jugadores involucrados en los amaños. Qué bien que no se cedió y no se convocó a este jugador para que formara parte de nuevo del plantel que enfrentó a Curazao.

Los amaños son cuestión del pasado, esperamos que así sea, pero lo que es del pasado y del presente, aunque no se sabe si es igual o menos grave, es que no exista un proceso ordenado, disciplinado, de visión a mediano y largo plazo que permita que nuestros equipos puedan crecer, ser más profesionales y convertirse en ganadores.

Un par de datos que muestran esta realidad: según una nota publicada en El Diario de Hoy, con la llegada de Ramón Maradiaga al banquillo de la selección nacional, en 2015, la Selecta suma catorce técnicos desde 2000. Se dice rápido pero catorce es mucho, sin embargo, esto no es lo grave, sino que no hay una línea de continuidad que muestre un proceso en el que los jugadores, por ejemplo, vayan creciendo en edad y con ello en profesionalismo que fortalezca a los equipos.

Exagerado dirán algunos, no, más bien el asunto se queda corto y, para de mostrarlo, basta ver los resultados obtenidos este año: la sub-20, la sub-23, el equipo de playa y el femenino han quedado por fuera de cualquier competición. Y la Mayor, con gran esfuerzo logró, hace unas semanas, sortear al equipo de Curazao, aunque ahora navega en aguas inciertas hacia los enfrentamientos, de los próximos meses, con los equipos de México, Canadá y Honduras.

Esta semana, la Selecta tiene nuevo técnico, el hondureño Primitivo Maradiaga, luego de que no pudiera sostener la peña el Zarco Rodríguez, quien fue sustituido en un proceso obscuro, poco transparente.

Este es otro ejemplo del desastre administrativo; los salvadoreños nos enteramos de que el Primitivo sería el nuevo entrenador por la prensa hondureña, noticia que luego fue confirmada por el mismo Maradiaga y solo hasta tres días después, la Federación lo hizo oficial. Amén de esto, no sabemos el salario del nuevo equipo técnico, no sabemos si logrará llegar al año al frente de la Selecta, las razones de la contratación ni mucho menos el plan de trabajo de mediano y largo plazo.

Y entiéndase bien, el punto no es el entrenador, sea este u otro, la cuestión de fondo es que no existen la mentalidad ni la actitud para que el fútbol salvadoreño se ordene, se discipline y se convierta en profesional en mediano y largo plazo.

Los directivos de antaño como los de ahora, pareciera que son como los políticos de ayer y de hoy, no entienden que se trata de actividades profesionales para el bien, uno, del deporte, y el otro, de la comunidad, del país; que se trata de actividades que deben tener una disciplina propia, que deben poseer objetivos y estrategias, bajo una administración profesional, bajo lineamientos claros y definidos. Esto implica, al menos, lo que claramente dijo el entrenador Roca hace unos meses: desarrollar ligas de primera y segunda división fuertes y bien organizadas, ligas menores estructuradas, de tal forma, que se conviertan en una permanente escuela; entrenadores bien formados y distribuidos equitativamente, canchas profesionales y, sobre todo, organización, organización y más organización. 

Mientras no haya un cambio de veras y se cree y desarrolle una generación de funcionarios y directivos del fútbol que piensen en modernizar y generar procesos que tiendan a la profesionalización, seguiremos en la improvisación y en manos de dirigentes oportunistas.
 
*Editor Jefe de El Diario de Hoy.
ricardo.chacon@eldiariodehoy.com