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Funeraria Municipal, nuestra mano solidaria hacia los más vulnerables

Hace seis años, cuando comenzaba mi trabajo como alcalde de la capital, tuve la oportunidad de visitar nuestros cementerios municipales para evaluar alternativas de mejora en las instalaciones y en los servicios que desde esta unidad se presta a los ciudadanos.

Recuerdo particularmente un hecho, que ya he compartido con ustedes en otras ocasiones, y es que estando en ese lugar llegó un taxi con un señor, ya de edad, a quien le ayudaron a descargar una bolsa negra, la cual contenía los restos de su compañera de vida.

En un país como el nuestro, en el que tenemos la tradición de despedir a nuestros familiares con una vela antes de darles cristiana sepultura, para este ciudadano eso no fue posible. Sólo tuvo la oportunidad de decir adiós a su compañera mientras el cuerpo era depositado en una fosa.

No puedo negarlo, la escena me impactó y me hice el firme compromiso de que, el carecer de recursos económicos, no iba a ser un impedimento para que a un ciudadano de San Salvador se le negara el derecho a velar a un familiar, así como brindarle digna y cristiana sepultura.

En ese sentido, recordé una experiencia previa a 2009, que tuve la oportunidad de conocer en Honduras, gracias al alcalde de Tegucigalpa de aquel entonces, Ricardo Álvarez, quien me mostró la importancia de que la municipalidad contara con una funeraria por los enormes beneficios que presta a la ciudadanía, especialmente a la de escasos recursos económicos.

Esa visita y la imagen del señor esperando un apoyo en ese momento tan difícil me convencieron que había necesidad de poner manos a la obra para ofrecer ese servicio en San Salvador.

Las palabras no son suficientes para expresar la importancia que la Funeraria Municipal tiene para esas familias de escasos recursos que, en ese momento angustioso cuando se pierde un pariente, buscan que se le tienda una mano solidaria para correr con esos gastos.

Como institución hoy les podemos apoyar con la velación en una de cuatro bonitas capillas --nominadas en honor a ex alcaldes capitalinos: José Guillermo Trabanino, José Napoleón Duarte, Manuel Adriano Vilanova, Gabriel Piloña Araujo-- y que no tienen nada qué envidiar a una funeraria privada, además del carro fúnebre, café, pan y el ataúd.

Nuestro primer servicio completo se brindó el 2 de diciembre de 2011 y desde ese entonces a la fecha se han realizado aproximadamente 300 atenciones calificadas como donaciones para familias de escasos recursos, que en su mayoría habitan en las comunidades de San Salvador.

Sin embargo, también recibimos peticiones de ciudadanos con mayor capacidad adquisitiva que hacen uso de los servicios fúnebres, los cuales se prestan a un costo accesible y que tienen una función importante, ya que son los que nos permiten continuar tendiendo la mano a nuestros hermanos más vulnerables.

De igual manera, no puedo dejar de mencionar la adquisición de la flota de 12 autobuses y una unidad articulada, que como Municipalidad también ponemos a disposición de las familias dolientes para el traslado de parientes y amigos que deseen acompañarles en el funeral. Desde el 2012 que comenzamos a prestar este apoyo hasta la fecha, hemos facilitado los autobuses en más de 800 ocasiones.

Este tipo de servicios que se presta a los capitalinos es posible gracias a los procesos de modernización que desarrollamos en la institución y que nos permitió hacer en la ciudad lo que nunca se había hecho.

Por eso, también vale la pena recordar el trabajo que se ha realizado para mejorar la capacidad de nuestros ocho cementerios, que cuando llegamos en 2009 estaban a punto de alcanzar su capacidad máxima. Hoy, podemos ofrecer a los capitalinos aproximadamente 12,800 nichos y con la proyección de construir 13 mil más.

Además, las instalaciones de los camposantos municipales hoy no tienen nada qué envidiar a los privados, con su jardinería bien cuidada y quizá en el caso de La Bermeja es donde mejor se puede apreciar dicha inversión con sus calles internas adoquinadas, los nuevos espacios destinados para inhumaciones totalmente engramados, y el cambio se puede apreciar al solo pasar por el bulevar José Arturo Castellanos.

Amigos, esta realidad que entregamos hoy a los capitalinos y que se aprecia en las diferentes áreas de intervención municipales es posible gracias a la mística de los empleados de la Alcaldía de San Salvador que asumieron el compromiso de servir.

Siempre estuvimos conscientes de nuestras prioridades y a quienes había que beneficiar con las acciones, por eso la Funeraria Municipal, es una de las mejores muestras del espíritu solidario que permeó en nuestra administración.

*Alcalde de San Salvador.