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Frijol habrá para hoy ¿y para mañana?

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a semana pasada, luego de analizar la información y documentación recabada de algunas comercializadoras de frijol, la Superintendencia de Competencia no encontró indicios para a iniciar un procedimiento sancionador por presuntas prácticas anticompetitivas, por fijación de precios, acaparamiento o división de mercado, como fueron denunciadas a esa Superintendencia por la Defensoría del Consumidor (DC).

El pronunciamiento de la Superintendencia se basó en la información presentada por la DC, recabada por inspectores de la Defensoría como medida ante el alza de precios del frijol rojo de seda, registrada a mediados del 2014.

El análisis corroboró la tendencia alcista en los precios del frijol rojo entre las empresas investigadas, pero de forma distinta en magnitud, en unas, respecto de otras. Así mismo, evidenció el análisis que el precio del grano a escala nacional muestra igual tendencia que en Nicaragua y Honduras (países exportadores de frijol rojo, de donde se abastece El Salvador). Lo anterior revela que el incremento de precios en el mercado salvadoreño no es una situación aislada, ni exclusiva del país. Este hallazgo de la Superintendencia debilitó la hipótesis de la existencia de un acuerdo ilegal entre competidores a escala nacional, como explicación del incremento de los precios.

El mercado del frijol es regional y por ende, lo que sucede con la oferta de un país afecta los precios en los demás. El frijol fluye al interior de la región hacia donde hay mejor precio y así los precios, finalmente se equilibran. Esta tesis se confirma en el comportamiento en el tiempo de precios reportado en ese estudio, ya que comenzaron a subir en Honduras, luego en Nicaragua y finalmente en El Salvador, con marcadas tendencias alcistas. Hoy, todos los países de la región están deficitarios, e importan frijol de África. 

La escuela de la vida nos dice que lo importante es formular una política pública de sostenibilidad para la producción de alimentos, con medidas a corto, mediano y largo plazo. Contar con un diagnóstico que identifique las razones objetivas de los incrementos cíclicos y ascendentes en los precios de los granos básicos y en general de los alimentos. En vez de emprender cacerías infructuosas. La Superintendencia de Competencia lo ha confirmado en su análisis de las facetas del mercado: oferta, demanda, producción y consumo; así como en la exportación e importación, en un enfoque regional. 

Es por ello que el comercio de alimentos debería enfocarlo el Gobierno con alianzas estratégicas, como el encadenamiento productivo y el asocio público-privado. Considerar la realidad de que ya operan empresas con excelente infraestructura de silos y sobrada experiencia en comercialización y manejo de plagas. 

Habría que fomentar la asociatividad a lo largo de la cadena de valor y dotar de recursos técnicos y financieros a las Direcciones operativas del MAG para que proporcionen los servicios y asistencia necesarios. 

Con estos resultados oficiales de la Superintendencia de Competencia ya no se puede seguir persiguiendo fantasmas y dando palos denunciando prácticas anticompetitivas por fijacion de precios, división de mercado o acaparamiento. 

Existen situaciones apremiantes, como la sequía en la región provocada por el cambio climático. El sector agropecuario debe prepararse para valorar y asumir nuevas estrategias que le permitan enfrentar los retos del cambio climático. La evolución agrícola depende de la tecnología, su generación y transferencia para aumentar la producción. Por ejemplo, el uso de herramientas tecnológicas, como las semillas resistentes a los efectos del cambio climático que ofrecen a los agricultores mejor rentabilidad al producir más alimentos en menos superficie.

La siembra de frijol de agosto, que representa el 80% de la cosecha nacional, será clave para una destacada producción.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com