Lee la versión Epaper
Suscríbase
Lee la versión Epaper

Frases célebres

Primera frase: "El que es ladrón, es ladrón y el que es corrupto, es corrupto". (Presidente Funes).

Por esta vez, estoy de acuerdo con lo expresado por el Presidente. Pero, ¡qué infeliz momento escogió para decirlo!

Porque lo dijo en respuesta a la declaración donde don Billy Sol expuso que, habiéndose salvado de ser asesinado cuando fue secuestrado mientras se negociaba la paz, ahora, a sus 86 años, pretenden "asesinarle" moralmente, acusándole de un delito que no ha cometido. El Presidente, burlonamente, le aconsejó "no creer" que "por haber sido secuestrado y tener 86 años" iba a librarse. Porque "el que es ladrón…"

Al Presidente "le faltan entendederas" para comprender el mensaje de don Billy; sus palabras significan que si él enfrentó tan graves circunstancias sin acobardarse, igualmente enfrentará las actuales, con valentía y dignidad. Pide justicia, como también lo piden otros acusados y lo exigimos todos los salvadoreños, que ya estamos hartos de la corrupción y de la porquería con que están ensuciando nuestro país. Pero no queremos chivos expiatorios; queremos que se llegue hasta el fondo, hasta la verdad. No soportamos más que nos restrieguen en la cara la riqueza excesiva e inexplicable de otros muchos que ni siquiera son mencionados.

Esto, por supuesto, no quita mérito a la frase presidencial, al contrario. Hoy, como nunca, es muy valedera. Y, por favor, Presidente Funes, no olvide que fue usted quien, con tanta soberbia, pontificó: "el que es ladrón, es ladrón y el que es corrupto, es corrupto". ¡Recuérdelo siempre!

Otras frases: "Vinieron a salbequearme"; "Es una gatillera con silenciador"; "No se preocupen, que el delito ya prescribió, no los voy a meter presos". (Rosalío Tóchez).

Quienes, en otras partes, lean esas frases, posiblemente pensarán que las extraje de una película de "Resortes" o de "Tin Tan", jamás se les ocurriría que fueran frases de Cantin-flas o de Aniceto Porsisoca, cómicos de más altura. Pero se equivocan: el "cerebro" tras ellas es nada menos que el presidente de nuestra Corte de Cuentas.

Nunca antes había escuchado el sofisticado verbo "salbequear" ni mucho menos conozco el significado de "gatillera con silenciador". Pero que semejante vocabulario haya sido el utilizado por el presidente de la CCR ante los medios de comunicación, es absolutamente inadmisible. Peor aún, cuando se refería a una señora que goza de amplísimo aprecio por su trayectoria profesional y política.

Es igualmente inconcebible que el funcionario que desempaña ese específico cargo, se jacte de denunciar "delitos" que ya no pueden ser perseguidos ni castigados porque prescribieron; por consiguiente, ni el Estado podrá resarcirse de daños, si es que los hubo, ni los "no-acusados" podrán demostrar su inocencia. ¿Cuál es, entonces, la finalidad de esa "denuncia"? ¿Ensuciar nombres, lanzar lodo y esperar que eso surta efecto para las elecciones? "Digo, pero no digo; acuso, pero no acuso". Frase dicha por Ana Vilma de Escobar, que describe exacta y precisamente la vergonzosa postura del presidente de la CCR.

La institución contralora del Estado tiene una alta y respetable misión: cuidar los recursos públicos. Pero las declaraciones oscuras de Rosalío Tóchez no cumplen esa función; más parecen encaminadas a destruir la imagen de personas emblemáticas de la oposición, con el ánimo de influir en los votantes.

Apelo a la inteligencia de mis conciudadanos: no nos dejemos manipular. Y, menos, tan "bajeramente".

*Columnista de El Diario de Hoy.