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Francesco

Inmensa alegría ha traído el nombramiento del nuevo papa, pues siendo del Colegio Cardenalicio la decisión de quien ocupa el Trono de Pedro, los católicos creemos y confiamos en el actuar del Espíritu Santo. Francisco es el nombre escogido por Su Santidad. Parece haberlo tomado en honor a dos grandes santos: San Francisco de Asís --Francesco di Assisi--, fundador de la orden franciscana, quien habiendo sido hijo de mercaderes ricos se dedicó a vivir la pobreza y fue ejemplo de humildad, y San Francisco Javier, cofundador de la Compañía de Jesús, evangelizador de Oriente, navarro, nacido en el seno de una familia noble. Francesco en italiano, por estar en Roma la sede de Pedro, es como será conocido el Santo Padre.

Es el primer papa latinoamericano, habla cinco idiomas y reforzará un sexto, el portugués, para la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) por realizarse en Río de Janeiro. Sentimos los latinoamericanos, con emoción y aunque no sea así, que es una especie de reconocimiento para esta región del mundo considerada como "emergente" en lo económico, por el empuje de países como México, Brasil y Chile, ya que vivimos en Latinoamérica 4 de cada 10 de los 1200 millones de católicos en el mundo. Por razones de índole profesional he vivido y visto en los últimos seis meses esa fe católica de Sao Paulo, Brasil; a Puebla, México. Vaya que va volviendo a ser tierra de esperanza el "Nuevo Mundo", y que la Iglesia es universal.

Dos jornadas han pasado desde su elección y ha enviado señales importantes: hablar telefónicamente con el papa Emérito Benedicto antes de salir al balcón para hablarle al mundo desde la Plaza de San Pedro; pedir que recemos por él; continuar viajando en el autobús con los cardenales luego de su elección; pasar a recoger su equipaje y pagar la cuenta donde se hospedó cerca de Piazza Navona, hasta salir electo papa. Nada de esto es mediático, el cardenal Jorge Mario Bergoglio es hombre de una sola pieza, humilde, preparado académicamente, que bajo la concepción de la Doctrina Social de la Iglesia, basada en el respeto a la dignidad del ser humano y los principios de solidaridad y subsidiaridad vela por el bienestar de todos, en especial de quienes más necesitan.

Pero también se pronuncia y se hace sentir en temas polémicos como el aborto, los "matrimonios" entre personas del mismo sexo y las medidas anticonceptivas. Sus públicas diferencias con los Kirchner, con Néstor primero y luego con su esposa Cristina, es por lo que intentaban hacer en la Argentina, no por su "línea" política. Lo traigo a colación no con el fin de intentar una burda manipulación como aún en estos temas intentan algunos, sino porque al morir Néstor Kirchner y oficiar Su Santidad la misa de cuerpo presente, nos dejó una bella lección: las diferencias concluían con la muerte, dijo, y que había que destacar que el expresidente fue electo por la mayoría de los ciudadanos argentinos.

Siendo latinoamericano, conoce a profundidad los problemas de la región, ya sea crónicos como la pobreza o coyunturales como la oleada autoritaria/populista que abate a ciertos países; pero el papa ha sido electo para conducir la Iglesia universal, para reevangelizar y acercar a Dios a las almas, no para hacer luchas políticas. Como pontífice, sin embargo, su autoridad moral será decisiva, no solamente en la región de la cual es oriundo sino en el mundo. Alegría, mucha alegría ha traído el nombramiento del nuevo papa. Gracias, Providencia Divina.

*Director Editorial

de EL DIARIO DE HOY.