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El fracaso de todas las guerras

Las guerras o combates contra las drogas, las enfermedades o el cambio climático, están destinadas al fracaso. De hecho toda guerra lo está.

La vida ha demostrado que cuando se enfrenta un problema, cualquiera que sea, con un lenguaje y métodos belicosos, el fracaso está garantizado. Por ejemplo la famosa "guerra contra las drogas" o contra su consecuencia más terrible "el narcotráfico". El fracaso es evidente. El consumo de drogas no ha disminuido en absoluto en el mundo. Por el contrario ha aumentado.

Y aunque ciertamente el cartel de Medellín del legendario Pablo Escobar fue liquidado a balazos, el propio Pablo fue así abatido, el narcotráfico también se ha incrementado. Tras la desaparición de los carteles colombianos que dominaron el negocio de las drogas en los años ochenta, lo que cambió fue el método de operar de los narcotraficantes en Colombia. Mientras que los carteles mexicanos pasaron a ser los más poderosos y violentos.

La "guerra contra las enfermedades , cualquier enfermedad, parecía que iba a tener un gran éxito con la producción de los antibióticos. Sin embargo a la par de los antibióticos han aparecido las cepas de bacterias resistentes a cualquier medicamento, las "superbacterias". Ahora los científicos temen que en poco tiempo aparezcan con más fuerza enfermedades que, en apariencia, los antibióticos, habían eliminado.

La "guerra contra el Sida", produjo los antirretrovirales, que de acuerdo a varias revistas especializadas y a prestigiosos científicos, algunos ganadores del premio Nobel de Medicina, han causado más daño que la enfermedad misma. La Revista de la Asociación Médica Americana, hizo hace un par de años una afirmación sorprendente: el tratamiento médico es la tercera causa de muerte, después de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Mientras tanto "el combate a la pobreza", sobre todo los que llevan adelante con bombo y platillo los gobiernos populista con un enfoque de guerra clasista, no ha hecho más que destruir riquezas y aumentar la pobreza. El caso más dramático es Venezuela que de país rico hace unas cuatro décadas, ha pasado al caos, el desabastecimiento y el incremento generalizado de la pobreza.

Argentina que a principios del siglo pasado era la quinta economía más poderosa del mundo, se convirtió tras diversos gobiernos populistas de diverso signo ideológico en un país subdesarrollado como el resto de sus vecinos, excepto Chile. Pareciera que entre más se hace énfasis en los enfoques belicosos para enfrentar cualquier problema, más estrepitoso es el fracaso.

A veces ganar una guerra en el caso de los países, solo les ha garantizado la aparición de nuevos enemigos en mediano e incluso corto plazo. Por ello no resulta extraño que el único país que no se ha visto envuelto en conflictos armados internos en Centroamérica en los últimos años sea el único que no tiene Ejército: Costa Rica. Algo similar a lo que ha ocurrido con la pacífica Suiza, durante el convulso siglo XX en Europa.

¿Es que no se deben enfrentar decididamente los problemas? Por supuesto que sí. Pero es más inteligente y efectivo sustituir los métodos belicosos y el lenguaje guerrerista, por los métodos preventivos, integrales y la búsqueda de consensos. Resulta mejor enseñarles a las personas la importancia de mantenerse sano, llevando una vida equilibrada en todos los sentidos que enfocarse nada más con la "guerra contra las enfermedades".

De nada sirve que los gobiernos se agarren a balazos con los narcos, si la demanda de droga en los países desarrollados se sigue incrementando. En este caso soy partidario de la legalización de las drogas y hacer énfasis en los métodos preventivos. Y al final dejar el consumo a criterio de cada quien, como ocurre con el alcohol, que es una de las drogas más devastadoras.

En cuanto a "el combate a la pobreza", creo que mientras se mantengan los enfoques envenenados por la corrupción, la opacidad y el populismo, que establecen necesariamente un "nosotros contra ellos", el fracaso será siempre el resultado. Pero ese es el tema de la próxima columna.

* Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleasp@hotmail.com