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Formando parte del país

La única manera de aprender a andar en bicicleta es subiéndote en una, pedalearla, cayéndote, sufriendo un par de raspones y volviéndote a subir hasta que agarras práctica. Esto no se va a lograr tomando una clase de teoría o leyendo muchos libros sobre cómo influye la gravedad sobre una bicicleta. Claro, puedes volverte un ciclista profesional o diseñador de bicicletas aprendiendo más a detalle sobre ellas, pero al final, quiérase no, tienes que "encaramarte" en una.

Lo mismo es en la toma de decisiones importantes de cualquier tipo. La única manera de aprender a hacerlo es poniéndonos en situaciones donde debemos tomar algunas. Por más que hayamos leído miles de libros, estemos muy bien educados, critiquemos a aquellos que toman decisiones por nosotros, la única manera de aprender a tomar decisiones es "encaramándonos" a situaciones donde las mismas dependan de nosotros.

En casi todos los aspectos profesionales, cuando una persona va mejorando en su capacidad de tomar decisiones, más va escalando en su nivel de responsabilidades, delegadas en ella. De igual manera, sus retribuciones personales también aumentan. Esto es para la mayoría. Claramente, no sólo porque pueda que se lo merezca sino porque al aumentar su autoridad sus decisiones afectan cada vez a más personas.

La primera vuelta electoral nos ha llevado a muchos a darnos cuenta de que la única manera en la que se van a tomar buenas y correctas decisiones por nuestro país, será cuando las personas con la capacidad de tomarlas participen. Seas de derecha o de izquierda, nos hemos venido a dar cuenta que al final el rumbo del país depende de todos, no de ningún grupo de poder o de alguna ideología.

Hasta hace unas semanas, uno podía ver las redes sociales tapizadas de "analistas políticos", todos comentando sobre qué es lo que tenía que hacer su partido favorito si quería ganar las próximas elecciones. Hasta que de repente, al parecer, varios se dieron cuenta de que solamente discutiendo teoría y haciendo recomendaciones con comentarios en Facebook, dándole "like" a artículos o poniendo tuits, no iban a cambiar nada. Como escribió un tuitero, "me vine a dar cuenta de que las cosas no sucedían porque no me había dado cuenta de que era yo quien tenía que hacerlas".

Siempre es más fácil criticar que proponer y destruir que construir, pero hoy más que nunca venimos a notar que nadie va a venir a empujarnos adelante más que nosotros mismos. Aunque lo que sí es importante es hacer esto por visión de país, no por "odio" a aquellos que piensen diferente a nosotros, evitando entrar de nuevo en el círculo vicioso de división que llevamos viendo por décadas.

Martin Luther King decía que "un individuo no ha empezado a vivir hasta que pueda elevarse por encima de los estrechos confines de sus preocupaciones individualistas hacia preocupaciones más amplias". Tropicalizando sus palabras, no dejaremos de ser un país estancado hasta que dejemos los intereses personales de cada segmento, llámese eso profesión, clase social o ideología política, hasta que nos unamos y trabajemos por objetivos comunes.

Recalco que para que esto pase tenemos que participar y formar parte de las decisiones que necesite nuestro país y la única manera que vamos a lograrlo es montándonos en la bicicleta.

Recordemos que gane quien gane las próximas elecciones, la bicicleta, al final, es la misma para todos y la marca de ella es "El Salvador". La fuerza de la cadena, la presión de las llantas, la dirección del timón, la fijeza del asiento y la sostenibilidad del hierro que une la estructura en general, dependerá del nivel de participación que como ciudadanos estamos dispuestos a entregar.

*Lic. en Ecomomía.

Columnista de El Diario de Hoy.

twitter:@SergioTotoR