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Fomilenio 2: Una señal de esperanza que debemos aprovechar

Habiendo estado a cargo de la dirección ejecutiva de FOMILENIO 1 hasta finales de 2012 y habiendo vivido de primera mano el efecto transformador de un proyecto que tuvo como único objetivo construir país, quiero compartir la alegría que me da saber que pronto El Salvador firmará un nuevo Compacto con la seguridad que llevará esperanza y oportunidades de progreso sostenible a muchos hermanos menos afortunados. Además, me gustaría compartir con los lectores algunas lecciones aprendidas, con el único fin de potenciar los resultados de esta nueva etapa.

FOMILENIO está diseñado para reducir la pobreza a través del crecimiento económico; su alcance parte de un análisis transparente de las necesidades de la zona que se piensa favorecer, tomando en cuenta las opiniones de las comunidades beneficiadas, haciendo que su efectividad sea mayor. Su enfoque apolítico hace que trascienda gobiernos y lo vuelve más humano, pues busca satisfacer necesidades de los más necesitados a través del tiempo.

El diseño del Programa contempla que los países hagan su parte: si es un proyecto de agua, las comunidades y la alcaldía aportan según sus capacidades; si es una carretera el GOES a través del Ministerio de Obras Públicas deberá darle mantenimiento; si se construye una escuela, las instalaciones deben recibir mantenimiento por parte del MINED, y así cada proyecto requiere del empoderamiento de una contraparte, con la idea de que ese beneficio perdure.

El primer FOMILENIO logró cosas trascendentales y soñadas por décadas por los habitantes de la Zona Norte del país. Sus resultados han impactado de manera importante y permanente las estructuras sociales y económicas de la zona. Hoy existe mejor acceso a servicios básicos, se facilitó el comercio y el tránsito de personas, pues hay una mejor conectividad; 77,753 estudiantes cuentan con una mejor infraestructura educativa que ayudó a elevar la matricula 27% de 2009 a 2012; más de 11,000 personas recibieron capacitación técnica en áreas de potencial desarrollo en sus lugares de vivienda; 172,000 personas hoy cuentan con electricidad llevando este servicio a 90% de cobertura, gracias a la participación de la empresa privada en un asocio público privado, una cobertura de las más altas en Latinoamérica; se redujo el costo de electrificación mensual por hogar en $72; más de 35,000 personas cuentan hoy con acceso a agua potable, reduciéndose así las enfermedades gastrointestinales; se logró que más de 17,000 productores aplicaran nuevas técnicas para mejorar su producción y sus ingresos. Hablar de FOMILENIO es hablar de desarrollo humano bajo principios de equidad, pensando en que el país se debe construir con el esfuerzo de todos.

Puedo decir, con total propiedad, que algunos factores claves para lograr lo ya mencionado, no sólo fueron las características descritas en el diseño del Compacto por parte del donante, sino que, además, se debe destacar que existieron mecanismos que permitieron empoderar a todos los beneficiarios a través de cabildos abiertos y participativos; hubo procesos de rendición de cuentas trasparentes y enfocados en resultados palpables; los procesos de compras facilitaron la confianza necesaria para lograr una participación abierta y competitiva; hubo supervisión y acompañamiento constante de miembros de junta directiva y personeros del donante; se realizó un enfoque en base a resultados bajo metas claras y una adecuada planificación con seguimiento por parte personal profesional y altamente calificado que generó un enorme aporte para conseguir los resultados esperados.

Pretender, entonces, que el objetivo de FOMILENIO 2, de reducir la pobreza a través de crecimiento económico se va a lograr porque se firmará un nuevo Compacto, si no hay seguimiento y acompañamiento proactivo y solidario por parte de actores clave dentro del gobierno, comunidades, gobiernos locales y empresarios, este objetivo no será posible alcanzarlo. Reconozco que las expectativas son grandes y que tenemos todo el derecho de entusiasmarnos con estos recursos que el solidario pueblo norteamericano, a través de su Congreso acordó donarle al país. Lo que no tenemos el derecho a hacer, es a no corresponder como país a este gesto de solidaridad, haciendo mal las cosas. Estos recursos se deben manejar con probidad, eficiencia y eficacia, asegurándose que lleguen donde mejor corresponda, sin preferencias de ningún tipo y que no sean sino para maximizar los beneficios para la gente y el país.

FOMILENIO 2 estará enfocando sus esfuerzos en la zona costera porque ahí se han identificado grandes oportunidades. Se dice que hay abundancia relativa de recursos naturales, que sus costas tienen una riqueza incalculable por su belleza natural y por lo que sus aguas pueden proveer; también se ha identificado abundante mano de obra que puede ser capacitada para aprovechar los proyectos que se lleven a cabo. Nos corresponde a los salvadoreños confiar y al Gobierno dirigir sus esfuerzos para complementar estas potencialidades. Corresponderá a las instituciones responsables asegurar que existan las condiciones que permitan construir un clima de inversión adecuado, con reglas claras y una visión de largo plazo que catapulten el progreso en la zona.

Así, pues, la noticia es buena y no dudo que todos la aplaudimos y hemos estado esperando con mucho entusiasmo, pero no hay que confundirse y creer que los problemas estarán inmediatamente resueltos. La tarea que queda por delante es aún muy larga y estará llena de decisiones complejas. Se necesitará de los mejores hombres y de las mejores ideas para lograr la gran tarea de alcanzar el desarrollo sostenible que genere oportunidades para todos.

*Colaborador de El Diario de Hoy.