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El FMLN en su mediodía

El joven estudiante se arrastraba por uno de los pasillos de la Universidad de El Salvador. Iba herido de bala. Agentes de la Guardia Nacional, mentones rígidos bajo los cascos, correajes siniestros, fusiles G-3, polainas pulidas, se desplazaban por el campus disparando, produciendo un ruidaje atronador que se mezclaba con gritos de espanto.

"Piedad, piedad, piedad", gemía el estudiante desde el suelo al agente de la Guardia Nacional que le apuntaba con el fusil en la cabeza. Pasaron unos segundos tensos. Y luego se produjo el disparo. El estudiante se estremeció en el suelo. Murió en medio de un charco de sangre. La escena ocurrió en la Universidad de El Salvador a finales de 1970. La imagen fue captada por la televisión estadounidense y dio la vuelta al mundo.

Eso provocó un gigantesco movimiento de solidaridad con la guerrilla salvadoreña en toda América Latina, Europa y Estados Unidos principalmente. Es un hecho que la mayor cantidad de dinero para financiar la insurgencia no vino de los países comunistas, sino de los países capitalistas. No de sus gobiernos obviamente, sino de movimientos ciudadanos.

En Estados Unidos el movimiento de solidaridad con la guerrilla salvadoreña involucró a a famosos artistas de cine, bandas de rock de moda y grandes sectores del ala más izquierdista del Partido Demócrata. Fueron muchos millones de dólares los que los comités de solidaridad de la guerrilla recaudaron en Europa occidental, Estados Unidos y México. Mucho más que las cantidades provenientes por los secuestros de la década de los setenta.

Los estudiantes, como tales, pusieron una generosa cuota de sangre luchando contra los regímenes autoritarios encabezados por militares. Entre aquellos jóvenes estudiantes sobrevivieron Medardo González, Óscar Ortiz y otros dirigentes del actual FMLN. Ellos saben perfectamente que los estudiantes que están siendo asesinados en Venezuela no son agentes de la CIA, ni mucho menos fascistas, como de manera ridícula les llama el régimen.

Y saben bien que Maduro y Diosdado Cabello, dirigen un gobierno represivo igual o peor que aquellos que aquí tuvimos en las décadas anteriores de los setenta. El poder ha cambiado a los antiguos revolucionarios. Hoy, en un afán por aferrarse al gobierno, se han aliado con lo peor de la clase política nacional. Tapan la inmundicia que otras voces entre ellos ya han denunciado. Y dan apoyo a un régimen que asesina a jóvenes estudiantes.

Que no vengan a decir ahora de manera cínica que ARENA ha hecho lo mismo y que cuál es el problema. Pero es que ellos no son ARENA. Se presentaron como el cambio. Los revolucionarios que llegarían a hacer las cosas distintas. Pero no han sido distintos, sino peor. El Salvador, por más que diga la inconstitucional propaganda del gobierno en estos días, ha retrocedido en todo. Allí están las cifras proporcionadas por organismos creíbles. Y no sólo hemos retrocedido e materia económica, sino en materia de institucionalidad y moral.

El FMLN está en el mediodía de su existencia como partido político. Tienen el poder, dinero a montones. Se comportan con arrogancia, prepotencia, ostentación. Se ven eternos poderosos como un día se vieron Somoza, Gadafi y hasta Hitler y sus histéricos discursos. Pero lo que le está pasando a los dueños del ALBA, fuente del poder del FMLN, no le augura nada bueno en el futuro inmediato.

La crisis de Venezuela puede provocar un efecto de dominó parecido a lo que ocurrió en el campo socialista cuando, sin que nadie de fuera la tocara, se derrumbó la Unión Soviética. Todos sus satélites cayeron uno tras otro. El resultado de las pasadas elecciones en Ecuador, humillante derrota para Correa y la baja de popularidad de Evo Morales y Cristina Kirchner, son solo síntomas de lo que podría ocurrir en los próximos meses.

Si, ciertamente el FMLN está en el mediodía de su poder. El momento de máxima potencia. En su plenitud. Ahora, a juzgar por los acontecimientos que presenciamos, se viene la tarde y poco después la noche. Así son los ciclos de la vida, tanto en el universo físico como en las relaciones sociales.

* Columnista de El Diario de Hoy. marvingaleas@hotmail.com