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La fineza y dureza de los franceses en torno a la comunicación

El Consejo Superior Audiovisual (CSA) amonestó, aunque no multó, a varios medios de comunicación de Francia por la cobertura que hicieron durante los fatídicos acontecimientos ocurridos hace unas semanas, cuando un grupo fundamentalista musulmán, yihadista, asesinó a siete periodistas del semanario satírico, Charlie Hebdo, que publicó caricaturas de Mahoma; los asesinos fueron abatidos a tiros por la policía luego de una tremenda persecución que puso en vilo a los franceses durante varios días.

El CSA dictaminó que se cometieron varias faltas en la cobertura mediática entre el 7 y 9 de enero pasados, que dejó en total a 20 personas muertas, incluidos los tres agresores; fundamentalmente, como lo dice un amplio reportaje publicado por el periódico español "El País", se vulneró el respeto a la dignidad humana y se puso en riesgo la seguridad de varios ciudadanos.

Entre las faltas se encuentra el haber publicado la foto del policía abatido por los terroristas, haber transmitido en vivo el tiroteo que se llevó a cabo en la imprenta donde se habían ocultado los musulmanes, también el haber informado que tanto en la imprenta como en el supermercado, donde había otro agresor, se decía que se habían ocultado varios rehenes, arriesgando la vida de estos.

La sanción moral impuesta por el CSA que, de repetirse, puede llevar a multas e incluso a suspender la frecuencia o colocar una pantalla en negro a una empresa audiovisual, será apelada por algunos medios, que argumentan que no fueron advertidos de los sucesos, acaecidos en tan poco tiempo y con gran intensidad.

En este contexto, un par de cuestiones: Una ¿Qué es el CSA?; y dos, ¿cuáles son los parámetros en los que enmarca su ejercicio?

El CSA es una instancia surgida en 1989 para garantizar la libertad de comunicación audiovisual en Francia, se ocupa, lo dice el mismo sitio web de esta instancia, http://www.csa.fr/, de la protección de menores, del respeto a la expresión pluralista de opinión, organización de las campañas electorales en radio y televisión, del rigor en el procesamiento de la información, de la asignación de frecuencias a los operadores, del respeto a la dignidad de la persona y difusión de la lengua y cultura francesas.

Recientemente se le han asignado nuevas tareas como hacer programas de televisión accesibles para personas con discapacidad auditiva o visual, garantizar en los medios la representación de la diversidad de la sociedad francesa o contribuir a las acciones orientadas a la protección de la salud.

Está integrada por ocho especialistas, nombrados directamente por la presidencia de la República, la presidencia del Senado y la presidencia de la Asamblea Nacional; cada una de estas instituciones nombra a dos personas que trabajan junto a un par de decenas de periodistas y comunicadores para garantizar las buenas prácticas de comunicación masiva.

Varias cosas puntuales: se trata de un organismo independiente, del más alto nivel académico pero, sobre todo, alejado de las directrices de los organismos del Estado y mucho menos de un partido político.

Además, y este es el punto a destacar, se trata de promover un trabajo de comunicación e información que, lejos de poner obstáculos a la libertad de expresión y al libre acceso a la información, los garantiza y protege porque se trata de bienes y derechos fundamentales de las personas; pero, al igual que cualquier derecho, los medios también tienen que cumplir deberes como el de salvaguardar la vida y la dignidad de las personas que también son derechos fundamentales.

Y es que el trabajo de información y de comunicación, sobre todo el serio y profesional, se rige por normas y principios claros y definidos que, entre otras consideraciones, tiene que garantizar la vida y la dignidad de las personas. En este sentido, la resolución del CSA contra los medios informativos, en torno a los hechos de Charlie Hebdo, señala que se puso en peligro la vida de varios ciudadanos y no se respetó la imagen del policía quien, en cumplimiento de su deber, fue abatido a tiros por los terroristas.

La fineza y el profesionalismo de esta resolución nos muestra que se trata de una democracia madura, una sociedad tolerante pero además respetuosa de la diversidad, en que la vida, la vida humana se cuida y se respeta, incluso en las coberturas informativas.

*Editor Jefe de El Diario de Hoy.

ricardo.chacon@eldiariodehoy.com