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Fin del conflicto árabe-israelí… ¡Dios sabrá!

Desde hace bastante tiempo se ha sostenido que el conflicto árabe-israelí es incomprensible. Ahora, por tercera vez en años recientes, se libra una guerra en Gaza. Los palestinos disparando cohetes de poco impacto contra Israel. Los israelíes con una operación amplia, para sellar túneles a lo largo de la frontera entre Gaza e Israel.

Al igual que las anteriores, esta guerra no arreglará nada. Los israelíes quieren destruir el arsenal de cohetes de Hamás y los túneles usados para incursiones; pero esto sólo es posible si ocupan Gaza y permanecen allí prolongadamente mientras buscan y detectan la red de túneles y bunkers para derrumbarlos. Esta táctica generaría bajas entre israelíes y guerrilleros de Hamás que luchan en su propio terreno, sin espacio para retirada. Con altas bajas de civiles.

La guerra en Gaza demuestra que si Hamás puede disparar cohetes contra Israel, estos son inexactos en puntería. Sin embargo, muestra que pueden introducir armamento en Gaza, existe la posibilidad de que escalando el conflicto podrían introducir armas más peligrosas en el territorio palestino. Al mismo tiempo, Hamás muestra alta moral, capaz de incurrir en bajas sin dejar de luchar.

Para los israelíes, es de observar que en este estado de la operación militar ellos están dispuestos a llevar la ofensiva al tope. Para los israelíes, sin duda, la intención es castigar a Gaza, pero ni ellos creen que puedan imponer su voluntad sobre Gaza y obligar a los palestinos a llegar a un acuerdo político con Israel.

El propósito de toda guerra para una fuerza es imponer su voluntad política a su enemigo. Pero a menos que los israelíes sorprendan al mundo, nada decisivo va a salir de este conflicto. Aun cuando Israel diezme a Hamás. Tarde o temprano otra organización emergería para llenar su espacio en la realidad palestina.

Israel no puede ir lo suficientemente lejos como para quebrar la voluntad palestina de resistir, ya que Israel depende de aliados que les ayudan a satisfacer sus necesidades de seguridad. Esto crea una contradicción inherente mediante la cual Israel recibe suficiente apoyo estadounidense para garantizar su existencia, pero debido a las preocupaciones humanitarias no se le permite tomar la clase de acciones decisivas que podrían resolver en definitiva su problema de seguridad.

Muchos creen que la creación de un Estado palestino será la solución y los que creen esto a menudo tienen problemas para entender por qué esta solución aparentemente sensata no se ha implementado. La razón es que la solución propuesta no es tan sensible como aparenta.

Palestina tiene dos núcleos poblacionales, Gaza y Cisjordania, territorios separados con dinámica propia. Gaza es un estrecho altamente poblado. Su capacidad para desarrollar una economía sostenible es limitada. Cisjordania tiene más posibilidades económicas, pero aún así estaría subordinada a la dinámica de Israel. Si la mano de obra palestina se introduce en la economía israelí, ambos territorios se convertirían en complementos de Israel. Dentro de sus fronteras actuales, una Palestina viable es imposible de imaginar.

Desde el punto de vista israelí, crear las líneas fronterizas de una Palestina parecidas a las líneas de 1967, dejando de lado la cuestión sensible de Jerusalén, daría a los palestinos objetivos estratégicos excelentes, como lo son Tel Aviv y Haifa. Dada su historia, es poco probable que Israel asuma ese riesgo, a menos que tuviera de alguna manera el derecho de supervisar la seguridad en Cisjordania. Eso a su vez atentaría la soberanía palestina.

A medida que se barajan posibilidades de solución en dos estados, éstos enfrentan el problema de que cualquier solución demandada por una de las partes, sería totalmente inaceptable para la otra.

* Colaborador de El Diario de Hoy.

resmahan@hotmail.com