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Fervientes marxistas

Si Marx hubiera tenido razón, las estructuras económicas serían las que definen el entero tejido social. Si gobernar un país fuera sólo como el juego de los niños en la colina, ese que se trata de mantenerse en lo alto haciendo rodar cuesta abajo a todos los que quieren desbarrancarlo a uno… Si las cosas fueran tan sencillas, hace tiempo que los de derecha, o los de izquierda, habrían arreglado este país (han tenido sus oportunidades, y han logrado poco más que atacar al contrario, y de paso enriquecerse en el intento), o al menos nos habrían encaminado en un rumbo diferente al que llevamos.

Pero resulta que las cosas son bastante más complicadas. Tenemos la desventura de que quienes han ocupado puestos de responsabilidad, y no hablo sólo de presidentes y/o ministros, sino de funcionarios en todos los niveles del Estado, en bastantes casos han llegado muy bien pertrechados con su arsenal ideológico, pero deficientes en las cuestiones técnicas y de experticia que ocupar puestos públicos requiere.

Es decir, que estamos siendo gobernados por gente de izquierda, fuimos gobernados por funcionarios de derecha, y las cosas no sólo siguen igual, sino que la tendencia a no mejorar parece haberse instalado en la generalidad de los asuntos del país.

Puede decirse que es un planteamiento pesimista, y no lo voy a negar. Incluso se puede contra argumentar citando discursos, promesas, pequeños logros, planes y campañas de propaganda. Bien. Pero ya está demostrado que las redes sociales se han convertido en el tábano que despierta al ciudadano, en la alerta que hace que ya no nos creamos todo lo que se nos promete, cacarea o argumenta astuta o torpemente desde las instancias gubernamentales.

Hablando de México, escribe Jorge Zepeda Patterson en El País hace unos días: "Tras el sexenio anterior, en el que gobierno de Felipe Calderón se lanzó a una especie de 'guerra santa' salvaje y despiadada en contra del crimen organizado, pero sin inteligencia militar y sin haber saneado a los cuerpos policiacos, el de Peña Nieto decidió cambiar estrategia... y luego no hizo nada. Trajo asesores colombianos, se habló de un cuerpo nacional de carabineros para sustituir a las frágiles policías regionales y locales, se dijeron muchas cosas y en la práctica se terminó haciendo algo muy similar a lo del sexenio anterior: correr de un lado a otro para apagar el fuego más urgente en la pradera encendida a lo largo de los bolsones del territorio nacional en los que el Estado ha perdido el control".

Suena familiar. Donde dice "guerra santa" ponga "mano súper dura", y donde indica carabineros lea policía comunitaria, y verá que hay paralelismo. Los mexicanos van "adelantados" en su proceso, ellos ya pasaron por la discusión de "Estado fallido o no" hace un tiempo, y ahora lidian con bolsones de territorio nacional fuera del control estatal, y lo ven como "normal".

En México, según los analistas, el presidente dio prioridad a las reformas económicas (de acuerdo con la teoría de que arreglada la economía, arreglada la inseguridad) y puso en práctica medidas que dejan en segundo plano la importancia de la ley y el orden como medio para pacificar el país. Y así les fue, basta ver el terrible caso de los cuarenta y tres estudiantes de Iguala desaparecidos, para considerar hasta dónde se puede llegar.

Si Marx hubiera tenido razón tendríamos un gobierno, y un país, de lujo; pero no sé si lamentable o afortunadamente, al menos podemos darnos cuenta de que estaba equivocado. Marx se murió hace tiempo como para intranquilizarnos por sus ideas. Los que no han recapacitado en ello, y siguen aplicando sus recetas --aunque sean de derecha-- son los que nos deberían preocupar.

*Columnista de El Diario de Hoy.

@carlosmayorare