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¡Felicidades, Leonel!

No muchas personas podrán realmente comprender lo que significa para el país que hayas sido elegido presidente. Ya no importa si permitieron el conteo voto por voto o no. Ganaste con las reglas del juego establecidas y en unos meses tendrás el orgullo de ser presidente de este país, de todo el país, de la mitad que votó por ti, de la mitad que no votó por ti y de todos los que no llegaron a las urnas. Me imagino que los sacrificios que has hecho a lo largo de tu vida han sido enormes. Y por supuesto el haber dirigido la guerra ha de haber tenido muchos costos personales.

Hubiera sido mejor si el proceso electoral no hubiera tenido todas las fallas que tuvo. La participación electorera del presidente Funes es un desprecio a su investidura. La campaña de ALBA en medio de las elecciones para promover dizque su responsabilidad social, una farsa. Y por último, el posible esquema ilegal de financiamiento de tu campaña con fondos de ALBA petróleos, un atentado a la institucionalidad, especialmente cuando la ley expresamente prohibe el financiamiento de países extranjeros de campañas electorales.

Los tres son temas gruesos que desmerecen tu triunfo. Lo mínimo que podemos esperar de un presidente electo en este contexto es precisamente que a la brevedad se pronuncie sobre estos temas y promueva en la Asamblea Legislativa las modificaciones a las leyes vigentes para que no vuelva a ocurrir. No debiera ser motivo de orgullo comenzar a gobernar bajo la sombra de este tipo de fraude.

Sobre lo que demanda ARENA, simplemente no puedo creer que luego de 40 años de lucha revolucionaria pusieras en tela de juicio un gane histórico con delitos electorales que pueden fácilmente demostrarse. Si hay votos dobles de vigilantes, de JRV o de reos, sólo debe buscarse el padrón de firmas. Si los votos nulos no lo son, sólo debe abrirse las urnas. ¡Tan fácil sería contar con un nivel de legitimidad incuestionable! Es posible que Uds. simplemente no estén seguros de los resultados. Con más razón para gobernar con verdadera inclusión.

Sin embargo, muy a pesar de lograr la ansiada legitimidad, seis mil votos seguirán siendo una nimiedad. Por eso es tan relevante tu llamado al diálogo y a unirnos por el país poniendo en el centro de la visión de nación a tanto salvadoreño sumido en la pobreza. Aquí están mis brazos y mi corazón. Creo que diferimos en la concepción del Estado, en el rol de la empresa privada, en la importancia de las libertades y en el modelo de financiamiento del gobierno. Pero estoy seguro que una cosa nos une y es el sueño de contar con un país de primera para todos.

Te he llamado Leonel, porque siento en lo más profundo que es el nombre que hace justicia a lo que sos. Nunca podrás volver a ser únicamente Salvador. Lo mismo debe pasar con Valentín, Bernardo y tantos otros que renunciaron a su juventud para luchar por un país con libertades. Allí también quedó Juan Ángel contribuyendo con su sangre a un sueño que todavía nos elude. ¡Toma la estafeta, Leonel, y rodéate de salvadoreños de corazón!

Los retos que tenemos enfrente como país son muchos y la forma de gobierno de este primer gobierno del FMLN ha dejado demasiado que desear. Debemos fortalecer la democracia, concentrar recursos suficientes en salud y educación, definir reglas claras que permitan que la creatividad del trabajo y el capital desarrollen al país, permitir la inversión nacional y extranjera con certeza legal.

La conformación de tu equipo de trabajo sería el primer indicador del futuro que tendremos. Ha sido un nombramiento riesgoso. Habla a la militancia del Frente sobre la incidencia e importancia que tendrán los dirigentes históricos, pero también habla al millón y medio que rechazó tu candidatura precisamente sobre la falta de inclusión. No tendremos muchas más oportunidades para sacar el país adelante entre todos. Sé cuidadoso y prudente. El Salvador lo requiere.

*Columnista de El Diario de Hoy.