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Fariseos

De todos es muy conocido el pasaje bíblico en el cual los fariseos se rasgaron las vestiduras, lo cual se ha perpetuado como uno de los acto más hipócritas de la historia. Así también, algunos habrán leído cuando Jesús reprendió a los fariseos por prestar atención a cosas pequeñas como diezmar la menta, el eneldo y el comino mientras ignoraban cosas más importantes de la ley. Lo que algunos tal vez no comprendían es que los fariseos formaban un partido político-religioso en los tiempos del Nuevo Testamento, por cierto de los más grandes y con mucha influencia. 

La hipocresía de los fariseos era lo que más molestaba a Jesús, por las contradicciones entre sus acciones externas y su intenciones. Se preocupaban más por la regla del día de reposo, que por la salud de una mujer. Los líderes de los fariseos no practicaban lo que predicaban y fueron comparados a "vasos limpios por fuera pero sucios por dentro" y a "sepulcros blanqueados". Los fariseos hablaban de impuestos, pero exprimían a los ciudadanos. Colaban el mosquito, pero dejan por fuera asuntos de importancia. Si hubo un grupo que logro que Jesús se enfadara, sin duda fueron los fariseos. 

Hoy en día, tenemos una clase política que se asemeja a los fariseos. Esta clase política tiene el control de los partidos políticos y de esa forma el control del Estado. Como ciudadanos, no tenemos más alternativa que reprender la hipocresía y pedir que todos actúen conforme a la ley. Podemos ver ejemplos claros de incumplimiento de ley con el tema de asesores de la Asamblea Legislativa. No dar la información completa y tener asesores con doble sueldo son violaciones de ley. ¿Estamos exigiendo como población que todos rectifiquen su actuar? ¿Vamos a permitir que esto siga pasando? 

El otro (mal) ejemplo, lo podemos ver en el nepotismo que sigue plagando a las instituciones gubernamentales. Cualquier buen líder tiene que dar el ejemplo y hacer cumplir la ley, sin peros ni excusas. La Ley de Ética Gubernamental claramente prohíbe lo que está pasando en muchas de las instituciones del país. Cualquier argumento que se exponga para justificar la violación de la ley, es una ofensa para los ciudadanos. Lo preocupante es que algunos piensan que los que denunciamos estas violaciones a la ley, somos partidarios de un partido político en particular. También entristece ver que otros van más allá, y justifican el nepotismo e incumplimiento de la ley con ejemplos de administraciones anteriores o basados en el actuar de sus adversarios políticos. Es decir, la respuesta cuando son sorprendidos violando la ley es "antes lo hacían y ahora me toca a mi". Afortunadamente, ese pensamiento es de una minoría recalcitrante y somos más los que creemos que todos los gobernantes tienen que rectificar, sin importar en qué lado del espectro político se encuentren. 

La población tiene, gracias a las redes sociales y medios de comunicación, un mayor acceso a la información y eso ha despertado un pensamiento más crítico y equilibrado. Es por eso, que la honorable Sala de lo Constitucional tiene un amplio respaldo de la ciudadanía. Todos hemos visto cómo sus resoluciones han encarrilado la democracia de nuestro país, y cuando los políticos se "rasgan las vestiduras" con cada resolución que les corrige las aberraciones del pasado, la población solo reafirma su confianza en el buen actuar de la Sala de lo Constitucional. Esto no quiere decir que creemos que la Sala es infalible, sin embargo, su actuación ha sido el necesario contrapeso a los abusos históricos que hemos visto de parte de los órganos Ejecutivo y Legislativo. No es de sorprenderse que los "fariseos" reclaman a la Sala de entrometerse en los otros órganos del Estado. Habíamos estado tanto tiempo sin un freno a los atropellos, que ahora que se hace cumplir la Constitución, los "fariseos" sienten una reprimenda a la corrupción del pasado. Los ciudadanos no solo estamos del lado de la Sala de lo Constitucional, sino también esperamos que el gobierno, en lugar de gastar más impuestos en publicidad tratando de desprestigiar a la Sala, presente un plan de austeridad, que le permita cumplir con los objetivos de combate a la violencia que todos deseamos implemente exitosamente. 

*Colaborador de El Diario de Hoy.

@luis_portillo